El 15-M del Gobierno de Sánchez
Por Mari Carmen Del Riego De Lucas — Portada

El 15-M del Gobierno de Sánchez
Con perspectiva
28/09/2026 06:00 Actualizado 28/09/2026 06:13 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Gabriel Rufián pronosticó hace más de un año que el Gobierno no caería por la corrupción, sino por la vivienda. El movimiento dirigido por el Sindicato de Inquilinas que pretende un nuevo 15-M y que el sábado llevó de nuevo las tiendas a la Puerta del Sol, en protesta por el desahucio de Maricarmen, coincide en ello: “O cae el rentismo, o cae el Gobierno”.
Protesta por la situación que impide a los jóvenes y a los no tan jóvenes acceder a un hogar. Una legislación que permite la especulación, pero también una política de vivienda que arrastra España desde hace década, que opta por la propiedad privada y no por la vivienda de propiedad pública a la que se acceda por nivel de renta y no en propiedad.
El Gobierno no caerá por la vivienda, pero le puede costar las elecciones
La acampada del sábado en Sol, que pretende estar al menos hasta el martes, cuando se reúne el Consejo de Ministros, es una forma de presión al Gobierno y más concretamente a Pedro Sánchez. El otro socio de Gobierno está con el movimiento que ha promovido la protesta. Hace 15 años gobernaba José Luis Rodríguez Zapatero, estábamos sufriendo las mayores consecuencias de la crisis de 2008 y las reivindicaciones eran en contra de la austeridad para salir de la situación, pero también políticas, acabar con el “régimen del 78” y con el bipartidismo.
En cierto modo se consiguió, porque aunque los dos grandes partidos PSOE y PP volvieron a ser los más votadas de izquierda y derecha, tras el 15-M afloraron partidos como Podemos primero y Sumar después que condicionaron esos gobiernos. Se pedía más democracia, pero cuando se conformaron los ayuntamientos salidos de las elecciones municipales y autonómicas de ese año, todavía con las tiendas instaladas en la Puerta del Sol, a modo de presión, y los resultados no fueron los deseados, el grito fue “Que no nos representan, que no”, e incluso se intentó en muchas ciudades que no se pudieran celebrar los plenos donde se elegía a los alcaldes.

Seis meses después, con las calles ya vacías, Zapatero perdió las elecciones generales y Mariano Rajoy llegó al poder. Quince años más tarde, y a ocho meses de las elecciones municipales y autonómicas, y a menos de un año para las generales, vuelven a la calle. Parte de esa representación se sienta hoy en el Congreso e incluso algunos en el Consejo de Ministros y presionan al PSOE y al Gobierno del que forman parte para aprobar un decreto sobre vivienda que no ha sido capaz de aprobar en estos años porque no tiene mayoría en el Congreso.
Sumar vuelve a llevar sus propuestas que el Congreso ha tumbado, porque depende de otros socios de investidura: Junts, PNV e incluso Podemos. Sumar exige la expropiación del piso de Maricarmen, aunque cabe preguntarse por qué el de Maricarmen y no los de las 4.005 personas que se quedaron sin casa en el primer trimestre de 2026, no sólo en Madrid, también en Catalunya, Comunidad Valenciana, Andalucía, principalmente.
Los ministros de Sumar amenazan con repetir el plante de hace meses y negarse a entrar en el Consejo de Ministros. Entonces consiguieron que el Gobierno aprobara un decreto ley que sabían que no iba a prosperar en el Congreso, pero daba el margen de 30 días para convalidarlo, para que los que finalizaban su contrato en ese mes lo vieran prorrogado. Fraude de ley que benefició a unos pocos. Eso no es legislar sobre vivienda.
Cuando se aborda un problema, o se echa un órdago, sabiendo que no va a salir, que no hay apoyos, pero así se retratan todos, lo que viene bien para una campaña electoral, o se reducen expectativas para poner bases sólidas que afronten el problema. Una reforma en profundidad que necesita diálogo con todos, para que no solucione sólo el problema de Maricarmen, sino el de muchos otros.
El Gobierno no caerá por la vivienda, pero le puede costar las elecciones, más que la corrupción, como decía Rufián.

Carmen del Riego
Licenciada en Ciencias de la Información, rama de Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, y licenciada en Derecho y en Ciencias Políticas y de la Administración por la UOC. Formó parte de la redacción de ‘La Vanguardia’ entre 1992 y 2024, siempre en la sección de Política, donde se encargó del Parlamento y del PP, además de las informaciones de los Ministerios de Defensa y de Exteriores. Antes de incorporarse a ‘La Vanguardia’ trabajó durante siete años en la Agencia Europa Press, así como en ‘Diario16’ y el periódico ‘El Sol’, al que perteneció hasta su desaparición en 1992. Cuenta con varios premios de Periodismo como el Luis Carandell (2014), que otorga el Senado; el Josefina Carabias que concede el Congreso (2022) y el Premio del Ministerio De defensa de Periodismo Escrito (2016) por su reportaje, publicado en ‘La Vanguardia’ “La salvación se llama Canarias”
Etiquetas
Mostrar comentarios
Fonte: Portada