La tasa de pobreza de los nativos cae pese a la llegada de inmigrantes
Por Eduardo Magallón Lecina — Portada
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El debate sobre la nueva estructura de la sociedad
Los ciudadanos foráneos tienen casi tres veces más de riesgo que los autóctonos

Inmigrante trabajando en la obra
Roser Vilallonga

Barcelona
28/09/2026 06:00 Actualizado 28/09/2026 06:15 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
La inmigración no empobrece a los ciudadanos nacidos en Catalunya. Al menos eso muestra el indicador macroeconómico de referencia para medir la pobreza (tasa Arope). Esa tasa -que mide el riesgo de pobreza entendido como personas con ingresos bajos o que son incapaces de hacer frente a gastos básicos- se ha reducido en el caso de lo nativos ininterrumpidamente desde el 2021 año tras año. Son actualmente el 17,2% de todos los nativos. Por contra los ciudadanos nacidos fuera de España que viven en la comunidad tienen casi el triple de posibilidades de caer en la pobreza que los autóctonos (48,6%), según datos de Idescat.
Los inmigrantes ocupan trabajos con sueldos bajos y desplazan a los nativos a salarios altos
La tasa de pobreza agregada (en la que están tanto los nativos como los inmigrantes) repuntó en el 2025 hasta el 22,9% frente al 22% del año anterior. “El dato agregado engaña ya que decir que sube la tasa de pobreza es desfigurar la realidad”, dice Joan Ramon Rovira, director del servicio de estudios de la Cambra de Barcelona. “La realidad es que la tasa de los autóctonos disminuye y, en cambio, la agregada sube sólo por la gente inmigrada”, añade.
Rovira explica que esta situación es un reflejo de lo que pasa en la economía donde es “perfectamente posible que la tasa media del PIB per cápita del conjunto de Catalunya empeore y se reduzca de manera agregada pero, en cambio, los inmigrantes ganen porque estaban peor en su país que aquí y los autónomos también mejoren su PIB per cápita”.
En Catalunya la tasa cae ininterrumpidamente para los autóctonos desde el 2021
Obviamente, los datos macroeconómicos son cifras agregadas, por lo que no miden o muestran las externalidades negativas derivadas de la llegada de inmigrantes en algunos nativos y especialmente en aquellas áreas más tensionadas hoy en día de la sociedad como son la educación y la sanidad.
El catedrático emérito de economía aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), Josep Oliver, opina que una de la razones de que baje la tasa de pobreza entre los autóctonos puede ser por la “complementariedad” que se da en la composición del empleo con la llegada de los inmigrantes. “Lo que se observa en los últimos 6 o 7 años en la provincia de Barcelona, por ejemplo, es una fuerte caída de los nativos en ocupaciones bajas o sin cualificar y un fuerte crecimiento de esos nativos en posiciones altas. La complementariedad es total”, señala Oliver.
El indicador agregado de pobreza sube pero es por el efecto de la llegada de los inmigrantes
Son conclusiones similares a las identificadas por informe reciente de Funcas para el conjunto de España elaborado por Raymond Torres y Raquel Carrasco. Entre 2019 y 2024, la inmigración ha empujado a los trabajadores nativos en España hacia empleos mejor remunerados, según el estudio. En ese periodo, los nacidos en España con ocupaciones que tenían sueldos más altos, como personal directivo y profesionales aumentaron en 1,16 millones. Por contra los nativos empleados en el resto de ocupaciones con salarios medios y bajos decendieron en 266.000 personas.
Los autores -igual que Oliver- calificaron el proceso de “alta complementariedad” entre inmigrantes que ocupan los empleos con salarios más bajos y los nativos.
La tasa Arope mide los ciudadanos con bajos ingresos y los que no pueden permitirse gastos básicos
Oliver opina que en términos generales y agregados la inmigración es positiva para el conjunto de la economía. “La incorporación de la inmigración ahora está generando un crecimiento económico general, con el consumo, con la inversión, con la demanda de vivienda o la demanda de servicios colectivos, sanidad y educación”, según Oliver. “Además hay un aumento de los ingresos públicos que permite pagar también mejor a los funcionarios por ejemplo y que permite atender a los gastos públicos”, añade.
Por otro lado, Miquel Puig, economista y coautor del informe Fènix, advierte que métricas como la tasa de riesgo de pobreza deben analizarse con cautela porque son indicadores relativos en función de la media, por lo que la inmigración puede hacer bajar la incidencia de la pobreza. Pone el ejemplo simplificado y esquemático de una sociedad donde no hay ningún inmigrante y la tasa de riesgo de pobreza es del el 15%. Si en ese territorio llegan inmigrantes con pocos recursos pueden hacer bajar la media y provocar que parte de ese 15% de nativos que estaban en riesgo de pobreza al bajar la media salgan de esa consideración cuando en la realidad no han mejorado la situación.
La tasa Arope es el indicador que se utiliza en la Unión Europea para evaluar el grado de pobreza de la sociedad. Se mide como la proporción de la población total que está en riesgo de pobreza o exclusión social, lo que significa tener bajos ingresos respecto a la media o no poder hacer frente a gastos básicos como comer carne, pollo o pescado al menos cada dos días, no poder pagar la calefacción, no poder afrontar gastos imprevistos o haberse retrasado en el pago del alquiler o los recibos.
Un tercio de los menores en peligro de exclusión social
Por razones estadísticas (tienen menores ingresos), un tercio de los jóvenes de entre 16 y 18 años están en riesgo de pobreza. Como se aprecia en el gráfico, es el colectivo donde impacta más, con un 36,5%. A continuación se sitúan los adultos (de 18 a 64 años) y son los mayores los que tienen menor incidencia relativa. El gráfico muestra la mayor protección del colectivo de la tercera edad derivado de la alta penetración de las pensiones y las prestaciones y de que, a esas edades, buena parte de los grandes gastos del hogar (como la hipoteca) ya suelen estar saldados.
En el informe de Funcas sobre el impacto de la inmigración, se destaca que la mitad del crecimiento de la economía española desde el 2022 se explica por la llegada de inmigrantes. También se analiza como España ha pasado de ser a finales del siglo XX un país tradicionalmente emisor de migrantes a convertirse en uno de los principales receptores de población extranjera en Europa. Desde 2019, la población activa ha crecido un 7,8%, lo que equivale a 1,8 millones de nuevos trabajadores. De estos, casi todos son de origen extranjero. Funcas opina que el hecho de que buena parte de la inmigración sea de América Latina, con la que se comparte el idioma, ha facilitado el proceso de integración.

Eduardo Magallón
Barcelona, 1975. En la sección de economía desde 2001 proveniente de Cinco Días. Antes trabajé en programas de economía en TV3. Licenciado en Periodismo por la UAB, PDD por IESE y estudio Geografía e Historia (UNED).
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