Trump y Delcy, buena sintonía en Nueva York

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Por Francesc Peiron Arques — Portada

Trump  y Delcy, buena sintonía en Nueva York

El patio trasero de EE.UU.

Rodríguez habla en la ONU y recibe los elogios del presidente norteamericano, mientras Machado, líder de la oposición democrática, es marginada

Rodríguez difundió esta foto después de su encuentro de quince minutos con Trump esta semana en Nueva York 

Rodríguez difundió esta foto después de su encuentro de quince minutos con Trump esta semana en Nueva York 

HANDOUT / AFP

Francesc Peiron Arques

Francesc Peirón

Nueva York. Corresponsal

27/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Dos mujeres y el destino de Venezuela en sus manos, si Donald Trump lo bendice.

Hay que remontarse al 3 de enero. Aquella madrugada en Caracas, los Navy Seal ejecutaron una operación relámpago.

Solo dos días después, el hasta entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, fueron puestos a disposición judicial en Nueva York, ante un tribunal del bajo Manhattan, como presuntos narcoterroristas.

Sin comerlo ni beberlo, el presidente de Estados Unidos imponía su dictado militar y convertía al país caribeño en un satélite de la Casa Blanca.

Los opositores al chavismo se frotaron las manos pensando que había llegado el momento que tanto anhelaban. Su jefa de filas, María Corina Machado, que había recogido el Nobel de la Paz en diciembre, preparaba las maletas para su regreso a casa. Y más cuando, ya a mediados de ese mismo enero, interpretó en el despacho Oval su rendición regalando a Trump la medalla del Nobel que tanto deseaba.

No le sirvió de nada ese gesto. Al mandatario estadounidense no le interesaba la democracia. Perseguía el botín del petróleo, terminología que él utiliza.

Casi nueve meses después, Maduro y Cilia Flores están en un penal de Brooklyn. Delcy Rodríez, mano derecha de Maduro y figura relevante del chavismo (tan vituperada como su admirado ex guía), ejerce de presidenta interina y títere por mandato de Trump.

Esta semana, además, ha viajado a la Gran Manzana para ofrecer su discurso como máxima representante de Venezuela ante el estrado global de la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU). De paso rindió cuentas ante su valedor, el presidente de EE.UU. en un encuentro cara a cara.

Mientras tanto. ¿qué es de la vida de Machado?

Machado, anclada en Panamá, intenta regresar a Venezuela, pero Estados Unidos se lo impide

Si se hiciera un montaje paralelo se vería a la tiránica Rodríguez disfrutando de todo aquello que Machado ambicionaba, en forma de halagos de Trump y su corte, así como del reconocimiento internacional al dirigirse al mundo. En cambio, la que se define como defensora de la libertad de su pueblo sufre marginación, anclada en Panamá después de tres intentos fallidos esta semana por regresar a Venezuela.Y suman al meno siete en poco tiempo.

Aunque ahora Washington se ha desmarcado de estos últimos viajes de regreso frustrados, en otras ocasiones se desveló que se opuso a los planes de Machado y el propio Trump no escondió que, por ahora, no quiere verla allá. Considera que perjudicaría su objetivo de hacer negocios. En más de una ocasión ha dicho que la misión para sacar a Maduro está más que amortizada por las ganancias del petróleo.

Desde el entorno de Machado se hace llegar la firme convicción de la opositora por pisar de nuevo suelo venezolano. Parece algo inevitable. Puede suceder hoy, mañana o dentro de unos días o semanas, pero su camino no será fácil. Allí estará Rodríguez, que el pasado jueves aterrizó en Caracas tras haber pasado la reválida en Nueva York.

“Fue muy amable, realmente estupenda. Estamos gastando mucho dinero. Ellos están gastando. Las compañías petroleras están entrando ahora en Venezuela, y muy pronto, quiero decir, Venezuela estará generando mucho dinero para su pueblo. Realmente, es algo estupendo de ver. Todo salió muy bien. Fue fantástico”, respondió Trump cuando le preguntaron por Rodríguez y posibles elecciones en ese país.

En realidad se limitó a comentar la reunión de 15 minutos en la que también participaron los secretarios de Estado, Marco Rubio, y el del Tesoro, Scott Bessent.

La presidenta interina de Venezuela aseguró en su discurso en la ONU que habrá elecciones y una transición legal ordenaba bajo su control, aunque sin concertar fechas. “El pueblo venezolano, con su sabiduría ancestral, determinará el momento correcto”, señaló. Esta frase no hizo más que despertar sospechas respecto a su intención.

Porque, si bien indicó que habían iniciado un diálogo con sectores políticos, dejó otra frase que parecía dirigida a Machado. “El resto y las reacciones espasmódicas de adentro y de afuera forman parte del espectáculo que ya no quieren ver los venezolanos”, dijo.

Jorge Rodríguez, hermano de Delcy y uno de los negociadores con la oposición democrática, negó este viernes que las autoridades venezolanas estén impidiendo el regreso de Machado.

Tras la reunión con la presidenta interina, a Rubio le cuestionaron sobre si se debería permitir a Machado regresar a Venezuela. El jefe de la diplomacia estadounidense elogió su valentía, pero matizó que la cuestión va más allá de una sola persona.

“Los partidos necesitan una oportunidad para reconstruirse y convertirse no en movimientos de protesta, sino en movimientos políticos”, sostuvo Rubio. Pareció claro que Machado es, por ahora, más un problema que una solución para Trump.

Francesc Peiron Arques

Francesc Peirón

Corresponsal de 'La Vanguardia' en Nueva York

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