Por Cristina Jolonch — Portada

Finca Nebot, el Poblenou y Chechelnitsky

Sitios

Este es el quinto restaurante del grupo No hay Mañana, que lidera un joven empresario ruso que creció en Barcelona

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El chef Josué Dávila y el responsable de la sala, Rafa Mimoso 

El chef Josué Dávila y el responsable de la sala, Rafa Mimoso 

Ana Jiménez

Cristina Jolonch

Cristina Jolonch

Barcelona

26/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Haber trabajado en comedores con tanta historia como los de Els 4 Gats, el 7 Portes o el Bota Fumeiro, te da mundología. Y eso se nota cuando Rafa Mimoso te recibe dicharachero en Finca Nebot (Pujades, 133), como quien abre las puertas de su casa dispuesto a que disfrutes (“aquí hacemos las mejores croquetas de la ciudad, no hay un cap i pota como este en Barcelona; quien prueba el pan de aceite con romero agradece haber esperado un ratito que porque llegue a la mesa en su punto”). Él se ocupará, sin dejar de atender al pinganillo que llevan todos en la sala, de que a nadie le falte nada.

El equipo de Genialidades ha reinterpretado en el local el aspecto de una casa de indianos

El servicio, nos cuentan, es uno de los sellos identitarios de los restaurantes que ha ido abriendo el joven empresario ruso Leo Chechelnitsky, que llegó a Barcelona con cinco años. Sus padres abrieron el Na Sradovie, primer restaurante ruso en esta ciudad, que en 1994 transformarían en una cervecería, donde al parecer empezó a forjarse en el hijo la pasión por la hostelería. Hoy aquel niño que hacía deberes en sus mesas, regenta el Babula, el Madre, el Chamako, el Malparit y el que hoy nos ocupa, todos ellos desde el grupo de restauración No Hay Mañana. 

“Somos un grupo, no una cadena”, señala Mimoso, quien asegura que cada restaurante tiene su personalidad y sus equipos. Cuenta este maître a los clientes, sean o no locales, los orígenes del Poblenou y la intensa vida fabril del pasado, cuando llegó a conocerse como el Manchester catalán. Y les advierte que en esta casa -que ya fue casa de comidas de la familia Nebot en el pasado-, se hace una cocina de cocción lenta y para untar pan. 

Cap i pota de Finca Nebot  
Cap i pota de Finca Nebot   Ana Jiménez

El equipo de interiorismo Genialidades, que se ocupó de darle al nuevo espacio de los hermanos Torres en el mercado de Santa Caterina la apariencia de “bar de mercado de toda la vida”, aquí ha hecho lo propio para trasladarnos a una supuesta casa de indianos que hicieron fortuna al otro lado del Océano y se lo gastaron en este barrio que hoy entusiasma a los jóvenes expat. Altos techos de madera, la chimenea o los cuadros que nos trasladan al Caribe, contribuyen a la labor. Sin embargo no quisieron renunciar a la práctica cocina vista o a unas mesas que se pueden adaptar a un número variable de comensales (los pequeños grupos están a gusto). 

Ensaladilla con gambas al ajillo 
Ensaladilla con gambas al ajillo  Ana Jiménez

Efectivamente el pan con romero y aceite está rico, como la ensaladilla que preparan con gamba al ajillo; no la coca de recapte con escalivada, que debería mejorar su base; la croqueta coronada con una loncha de jamón es muy correcta, como el mollete de calamar a la romana, en realidad con masa de pasta choux, o el trinxat de la Cerdanya con tocino. Es intención de la casa defender elaboraciones tradicionales, incluidas las que están en muchos sitios, pero aportándoles su toque, como en el caso de la ensaladilla o el fricandó, que preparan con lengua de ternera y anuncian como “fricandó a la muda”.

Fideos melososa la cazuela 
Fideos melososa la cazuela  Ana Jiménez

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Sus fideos a la cazuela son sabrosos y se agradece que los sirvan en el centro de la mesa en una cazuela para que cada comensal pueda servirse y repetir a su antojo, algo que puede hace que una acabe prescindiendo del postre. 

Chechelnitscky ha encontrado una fórmula que funciona y con la que sin hacer mucho ruido, sigue extendiéndose por la ciudad. En Poblenou, Finca Nebot gusta y su recurrente discurso, que encabeza la carta, tiene su público, parte del cual habrá descubierto algunos clásicos de la cocina catalana: Aquí, afirman, “cada plato habla del pasado y del presente; recetas de ahora con historia, platos de siempre al estilo de hoy. Cocina de barrio, honesta y sin artificios” Y, ya saben, prosiguen con aquello de “comer como en casa o chuparse los dedos ”.

Cristina Jolonch

Cristina Jolonch

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Periodista barcelonesa, trabaja en La Vanguardia desde 1989, donde escribe sobre gastronomía y dirige el canal Comer en la web de este diario. Ha impulsado, junto a Fundación Raíces, el proyecto social Cocina Cociencia, dedicado a la inmersión social y laboral de jóvenes en riesgo de exclusión a través de la restauración.

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