Descubren una ‘ameba de fuego’ capaz de vivir y reproducirse a 63 grados

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Por Àlex Gonzàlez — eldiario.es – eldiario.es

Descubren una 'ameba de fuego' capaz de vivir y reproducirse a 63 grados

Este sorprendente microorganismo puede recuperarse incluso después de ser expuesto a temperaturas de 70ºC

Descubren nueva especie de ameba de vida libre aislada en Canarias

Una diminuta forma de vida descubierta en unas aguas termales de California ha obligado a los científicos a ampliar los límites conocidos de resistencia al calor de los organismos complejos. Todo por ‘culpa’ de Incendiamoeba cascadensis, una nueva especie de ameba capaz de alimentarse y reproducirse a temperaturas de hasta 63 grados, unas condiciones que son letales para la inmensa mayoría de los eucariotas conocidos.

El organismo fue localizado en el Parque Nacional Volcánico Lassen, en California (Estados Unidos), y sus características han sido descritas en un estudio publicado en la revista científica Cell. El descubrimiento resulta especialmente relevante porque las amebas son eucariotas, es decir, organismos cuyas células poseen una estructura interna compleja, como ocurre también con animales, plantas y hongos.

Durante décadas, los científicos habían situado en 60ºC el límite superior para el crecimiento de los eucariotas, y solo algunos de ellos podía desarrollarse cerca de ese margen. La nueva especie ha conseguido superarlo. “Este hallazgo amplía los límites de lo que creíamos posible, lo cual es increíblemente emocionante”, explica Angela Oliverio, investigadora de la Universidad de Siracusa y una de las responsables del trabajo.

Una ameba que se divide a 63 grados

Entre 2023 y 2025, los investigadores recogieron organismos en arroyos geotérmicos del parque, donde las temperaturas en los lugares estudiados oscilaban entre 47 y 64ºC. Entre las muestras apareció una ameba desconocida que llamó rápidamente su atención por su extraordinaria tolerancia térmica.

En el laboratorio, Incendiamoeba cascadensis creció con fuerza a 57ºC, pero los científicos continuaron elevando progresivamente la temperatura para comprobar dónde estaba su límite. La sorpresa llegó a los 63ºC, cuando observaron que seguía realizando mitosis, el proceso mediante el cual una célula se divide para generar nuevas células. La observación confirmó que el microorganismo no estaba simplemente soportando el calor si no que además seguía siendo capaz de reproducirse.

La 'Incendiamoeba cascadensis' durante su reproducción celular

La ‘Incendiamoeba cascadensis’ durante su reproducción celular

Su resistencia puede ir incluso más allá, aunque de una manera diferente. Cuando las temperaturas superan los 63ºC, la ameba deja de reproducirse y modifica su forma para crear una capa protectora externa. Los investigadores comprobaron que, después de ser expuesta durante un breve periodo a temperaturas de hasta 70ºC, podía recuperarse al regresar a condiciones más favorables.

El récord absoluto de resistencia térmica de un organismo continúa muy lejos. La arquea Methanopyrus kandleri puede crecer a temperaturas de hasta 122ºC cerca de chimeneas hidrotermales submarinas. Sin embargo, se trata de un microorganismo con una organización celular mucho más sencilla. La peculiaridad de la nueva ameba reside precisamente en la capacidad de una célula eucariota para mantener su funcionamiento bajo semejante calor.

Las claves pueden estar en sus genes

Para descubrir cómo consigue sobrevivir, los investigadores secuenciaron su genoma. El análisis mostró genes adicionales relacionados con el mantenimiento de las proteínas y la reparación del ADN, dos funciones especialmente importantes porque las temperaturas extremas pueden dañar tanto las proteínas como el material genético de las células.

También detectaron otra posible adaptación. Las proteínas de la ameba presentan una mayor presencia de aminoácidos con carga positiva en su superficie, una característica encontrada igualmente en algunas bacterias y arqueas resistentes al calor. Estas propiedades podrían contribuir a mantener estables las proteínas e impedir que pierdan su estructura o se agrupen cuando aumenta la temperatura.

“Aunque estos organismos son tan diferentes, existe una convergencia en la forma en que se seleccionan las propiedades de las proteínas para lograr estabilidad a altas temperaturas”, señala H. Beryl Rappaport, doctoranda de la Universidad de Siracusa. También explica que organismos muy alejados a nivel evolutivo pueden haber encontrado soluciones moleculares parecidas para afrontar el calor extremo.

El descubrimiento abre además la posibilidad de que todavía existan eucariotas capaces de superar este nuevo récord. Oliverio considera que establecer límites demasiado rígidos puede condicionar dónde buscan los científicos organismos extremos. “Cada vez que establecemos un nuevo récord mundial en el deporte, es asombroso y se celebra, aunque sea por milisegundos. Deberíamos hacer lo mismo con las amebas. Estos cambios tan pequeños amplían nuestra comprensión de lo que creemos posible”, concluye.

Fonte: eldiario.es – eldiario.es

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