Por Salvador Enguix Oliver — Portada

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De la tragedia social que toda España ha seguido en directo tras el dramático desahucio de Mari Carmen de la vivienda que habitaba en Madrid queda, al menos, un consuelo: su historia, ampliamente divulgada, ha permitido colocar en el centro del debate (ya veremos por cuanto tiempo) una realidad que lleva años deteriorando la cohesión social y poniendo a prueba la credibilidad de partidos e instituciones: el problema de la vivienda. La historia de Mari Carmen no es excepcional. Hay muchas otras personas que han sido expulsadas de sus hogares, familias que se han visto obligadas a refugiarse en habitaciones de pisos compartidos o incluso a recurrir a albergues sociales, como viene denunciando Cáritas, jóvenes que no pueden permitirse alquilar un piso y mucho menos comprarlo y personas que directamente viven en la calle. Basta darse una vuelta por algunos barrios de València para comprobarlo.

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Fonte: Portada

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