Una Mercè multitudinaria inaugura una campaña electoral de ocho meses
Por Ramón Suñé Farré — Portada
Una Mercè multitudinaria inaugura una campaña electoral de 8 meses
MERCÈ 2026
Los rivales de Collboni afilan sus armas: vivienda, inseguridad ciudadana y masificación turística

Las autoridades, con el presidente del Parlament, Jose Rull, y el alcalde, Jaume Collboni, se dirigen desde la basílica de la Mercè a la plaza Sant Jaume
Mané Espinosa

Barcelona
24/09/2026 19:42 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
El calendario electoral sitúa el inicio de la campaña para los próximos comicios municipales en las cero horas del 7 de mayo del 2027. Apenas un mero formalismo. A falta todavía de ocho meses para el recuentro con las urnas, la disputa de los 43 escaños del Ayuntamiento de Barcelona para el mandato 2027-2031 (dos más que en la actualidad como consecuencia del incremento de población) ya ha comenzado y las formaciones con opciones de ocupar plaza en el salón de plenos (probablemente, hasta ocho, más que nunca) han destapado casi todas sus cartas.
Ya en fecha tan temprana cuesta creer que puedan esconder todavía algún comodín vencedor. En este contexto preelectoral, las fiestas de la Mercè, que desde la tarde del miércoles miles de personas viven en la calle, ajenas a los movimientos de unos políticos locales a los que una mayoría ni siquiera conoce, suponen el punto de salida de un enfrentamiento por los votos que vendrá tanto o más condicionado por poderosísimos agentes externos (la situación política, social y económica en Catalunya, en España, en el mundo) que por las dinámicas estrictamente barcelonesas.
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La Mercè política de este año tiene un punto de rareza, con un pleno incrustado hoy en medio de las fiestas, un gobierno que se aplica aquella dicha catalana de “qui dia passa, any empeny” y una oposición que no está dispuesta a hacer la más mínima concesión a Jaume Collboni. Este, si bien aparece como máximo favorito para revalidar el cargo de alcalde según las encuestas, no acaba de rentabilizar como quizás habría deseado y esperado el hecho de disponer de muchos recursos (ni siquiera le ha hecho falta aprobar un solo presupuesto por la vía ordinaria; el del 2027 será una prórroga del actual) y de tener enfrente una oposición muy fragmentada y que hoy por hoy parece conformarse con la supervivencia más que ambicionar el gobierno de la ciudad.

Es costumbre de un tiempo a esta parte en el día de la patrona que, mientras en la plaza Sant Jaume se desarrollan los actos de cultura popular y las colles castelleres locales elevan sus construcciones al cielo, los portavoces de todos los grupos municipales vayan desfilando una tras otro por el Saló de Cent para, en teoría, valorar el desarrollo de la fiesta mayor; en realidad, para destrozar sin paliativos la gestión del gobierno de turno y, en este año preelectoral, para ofrecer a los medios de comunicación un sorbo de ese trago largo de retórica discursiva con el que tratarán de consolidar el voto de sus inquebrantables seguidores y arrancar del apoyo de unos cuantos miles de electores dubitativos, desencantados, enojados o simplemente pasivos.

El gobierno municipal confía en que la fiesta mayor de la ciudad discurra sin incidentes de consideración, sin contagiarse de esa derivada de la ley de Murphy que se empeña en convertir las noches, sobre todo los fines de semana, de muchas ciudades catalanas en alimento para las crónicas de sucesos. Por eso el equipo de Collboni ha respirado hoy aliviado al comprobar que la vigilia del día de la Mercè transcurrió sin sobresaltos, con mucha gente en los conciertos, como sucederá también en los espectáculos de la segunda noche, con ofertas tan atractivas como la exhibición de drones sobre el mar o el espectáculo Emergency Exit (La Fura dels Baus+Satory+Eyesberg Studio) en el Moll de la Fusta.

Jordi Martí, presidente del grupo de Junts per Barcelona, es de todos los portavoces que han ido pasando por el atril del Saló de Cent el más lanzado en sus pronósticos. “Esta será la última Mercè de Collboni como alcalde”, ha sentenciado el candidato nacionalista a la alcaldía de Barcelona de un partido al que las encuestas pronostican una fuerte caída que quién sabe si el probable regreso del expresident Puigdemont podrá mitigar.
Marc Serra (BComú), acompañado de bibliotecarias en lucha (seis meses de huelga de los equipamientos mejor valorados por los barceloneses) y con camiseta reivindicativa de los derechos de este colectivo profesional, ha desenfundado el manual de combate de la exalcaldesa Ada Colau: un Jaume Collboni poco menos que entregado al lobby turístico y una defensa a ultranza del derecho a la vivienda con el caso del desahucio de Maricarmen como bandera.
Elisenda Alamany ha reinvidicado el papel corrector, en algunas ocasiones, o impulsor, otras veces, de determinadas políticas del gobierno del PSC que se atribuye ERC en este mandato: regulación de los precios de los alquileres, eliminación de pisos turísticos, fomento de la rehabilitación.
En los últimos días, el PP parece esforzarse en sumar a su eterno relato de una Barcelona insegura una velada aspiración de convertirse en el nuevo partido de los botiguers, o de lo que queda de ellos. Consecuente con esta táctica ampliada, Daniel Sirera ha acusado al alcalde socialista de ser “una ganga para os delincuentes” y de perseguir con sus normativas a los comerciantes de la ciudad.
No muy diferente del de Sirera ha sido el mensaje lanzado por Gonzalo de Oro (Vox): la inseguridad ciudadana, los peligros de la inmigración y también la “doble moral” de Collboni: mientras encarga el pregón de la Mercè a unos representantes del comercio de proximidad “fomenta” los supermercados 24 horas.

Dentro de una año, pasadas ya las elecciones del 23 de mayo de 2027, es muy probable que este inevitable ritual de declaraciones de los portavoces de los grupos municipales se alargue un poco más. Aliança Catalana aporrea las puertas del Saló de Cent y la CUP, más discretamente, aguarda a que se abra alguna rendija por la que volver a colarse en la institución.

Ramon Suñé
Periodista
Periodista catalano-brasileño. Redactor jefe de la sección Vivir. Más de media vida en La Vanguardia
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