Eduardo Casas: “No suban fotos de sus hijos a internet, los depredadores sexuales las usan”
Por Celeste López Perales — Portada
Eduardo Casas, policía: “No suban fotos de sus hijos a internet, los depredadores sexuales las usan”
Infancia sobreexpuesta
España es el país europeo en el que más se expone a los menores a la vista de todos: el 25% comparte imágenes

El informe recuerda que los niños y adolescentes tienen derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de sus datos personales.
Getty Images/iStockphoto

Madrid
22/09/2026 11:26 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Niños sonrientes en la playa, comiendo, jugando, leyendo, bailando. Pequeños con otros pequeños cantando, durmiendo, más sonrisas, soplando velas por sus cumpleaños y por los cumpleaños de otros, navidades, bodas, excursiones… Uno de cada cinco padres y madres comparten la vida de sus hijos en internet, la mayoría, para mantener contacto con familiares y amigos, una cifra superior a la media europea, que se sitúa en el 20%. El 95% de ellos no ha pedido permiso a los pequeños ni a los adolescentes antes de publicar.
Estos son algunos de los datos del informe Crecer en el escaparate digital, claves para prevenir el sharenting o sobreexposición de nuestros hijos en internet, realizado por Adeas Infantiles. El informe recuerda que los niños y adolescentes tienen derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de sus datos personales. La difusión de momentos íntimos o embarazosos sin su permiso puede generar vergüenza, enfado, pérdida de confianza y conflictos familiares, además de dificultar la construcción de su identidad, señala este trabajo.
La huella digital de los infantes empieza a construirse mucho antes de que puedan decidir qué información quieren compartir sobre sí mismos. A las imágenes difundidas por los adultos se suman los datos que recopilan asistentes virtuales, juguetes inteligentes, relojes conectados, aplicaciones y plataformas educativas sobre sus voces, ubicaciones, hábitos, preferencias y patrones de aprendizaje. Combinada, esta información puede configurar un perfil muy detallado de cada uno de ellos que es utilizado para personalizar contenidos y publicidad, prolongar el tiempo de uso e influir en decisiones de consumo.
La sobreexposición no procede únicamente de madres y padres. Otros familiares, centros educativos, campamentos, clubes deportivos, medios de comunicación, administraciones y entidades privadas también pueden difundir imágenes de menores. Aldeas Infantiles SOS alerta igualmente del denominado sharenting institucional y recuerda que ninguna finalidad informativa, de comunicación o de marketing puede situarse por encima de la protección de la infancia y de su interés superior.
La sobreexposición no procede solo de los padres; también de centros educativos, campamentos, clubes deportivos…
Publicar una imagen implica perder parte del control sobre ella. Aunque el perfil sea privado o el mensaje sea temporal, el contenido puede descargarse, capturarse, reenviarse, reutilizarse para crear perfiles falsos, emplearse en situaciones de ciberacoso o aportar información útil para el grooming (contacto de adultos con menores en internet mediante engaños con fines sexuales). Un uniforme escolar, una fachada, una localización reconocible o una rutina familiar pueden revelar dónde estudia o vive una persona y cuáles son sus hábitos.
“En cualquier lugar online donde haya niños va a haber depredadores sexuales”, advierte Eduardo Casas, subinspector del Grupo IV de Protección al Menor de la Unidad Central de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional. Y la inteligencia artificial agrava este riesgo. A partir de una imagen real, herramientas cada vez más accesibles pueden crear falsos desnudos o escenas sexualizadas y utilizarlos para humillar, extorsionar o chantajear. “Los pederastas pueden entrenar estos programas con fotos reales para crear imágenes de explotación sexual infantil”, señala Casas, cuyo consejo a las familias es tajante: “No suban fotos de sus hijos a internet”.
La divulgadora experta en sharenting Natalia Díaz, por su parte, llama la atención sobre la responsabilidad de quienes consumen y amplifican publicaciones cotidianas que muestran la vida privada de niños y niñas en redes sociales: “Cuando consumimos este tipo de contenido, nos convertimos en una especie de voyeurs de la vida íntima de otras personas. Pero son niños y niñas que estamos viendo, que no han decidido tener espectadores ni participar en un programa de telerrealidad”. No compartir, no dar like y denunciar las publicaciones que exponen, ridiculizan o vulneran los derechos de un menor son también formas de proteger a la infancia.

Celeste López
Redactora jefa de La Vanguardia en la delegación de Madrid, especializada en temas sociales. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.
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