“Estudiamos los efectos de los viajes espaciales en los astronautas para frenar el envejecimiento”

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Por Eva CarneroPortada

Contenido solo para suscriptores Sofía Ferreira-González, investigadora: “Estudiamos los efectos de los viajes espaciales en los astronautas para frenar el envejecimiento”

Longevity

La científica y su equipo estudian cómo mejorar el proceso de envejecimiento a través de la regeneración de los tejidos, además de estudiar la relación entre los viajes espaciales y el envejecimiento

Ferreira-González es investigadora en la Universidad de Edimburgo.

Ferreira-González es investigadora en la Universidad de Edimburgo.

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Eva Carnero

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21/09/2026 06:15 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

Envejecer es parte del ciclo de la vida, pero eso no significa que tengamos que resignarnos a que nuestros tejidos pierdan capacidad para repararse y funcionar correctamente. La investigación sobre envejecimiento ha dejado de centrarse únicamente en cuánto vivimos para preguntarse también cuánto tiempo podemos mantener una buena salud. En esta búsqueda trabaja Sofía Ferreira-González, investigadora española que dirige su propio laboratorio en el Institute for Regeneration and Repair de la Universidad de Edimburgo.

Formada en Biotecnología en la Universidad de Salamanca y en Investigación Biomédica en la Universidad de Navarra, Ferreira desarrolló su doctorado y posteriormente su etapa posdoctoral en Edimburgo, donde comenzó a estudiar los mecanismos de la senescencia celular, especialmente en el hígado. Hoy su investigación aborda cómo utilizar la medicina regenerativa para comprender y, potencialmente, intervenir sobre algunos de los procesos que acompañan al envejecimiento.

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Una de sus líneas de trabajo más prometedoras son las senoterapias: estrategias destinadas a actuar sobre las células senescentes, que dejan de dividirse, pero permanecen activas y pueden alterar el entorno de los tejidos. Entre sus posibles aplicaciones están el trasplante de órganos y la búsqueda de estrategias que permitan aprovechar mejor los órganos procedentes de donantes de mayor edad.

Pero su investigación también mira hacia un escenario aparentemente muy diferente: el espacio. Estudiar cómo los viajes espaciales afectan a las células puede ofrecer nuevas pistas sobre los mecanismos del envejecimiento y sobre cómo proteger nuestros tejidos frente a ellos. Hablamos con ella de células senescentes, trasplantes, medicina regenerativa y espacio, y también de una cuestión que despierta cada vez más interés: qué podemos esperar de la ciencia, y en concreto, de la regeneración celular para envejecer con más salud.

Hace apenas tres años puso en marcha su propio laboratorio. ¿Qué intereses persigue relacionados con el envejecimiento?

En primer lugar, vaya por delante que nosotros no buscamos incrementar la esperanza de vida, sin más. Lo que investigamos es llegar a la vejez con más calidad de vida, y para ello, buscamos estrategias para vivir mejor cuando ya somos mayores. Y lo hacemos siempre a nivel biológico. Básicamente, intentamos entender por qué al hacernos mayores perdemos la capacidad de regenerarnos. Esto es algo que está muy bien descrito ya desde la Primera Guerra Mundial. En aquel entonces se vio que los soldados más mayores regeneraban las heridas mucho peor que los más jóvenes.

¿Saben por qué ocurría esto?

Probablemente no haya una única respuesta: durante el envejecimiento se combinan el agotamiento de las células madre, la acumulación de células senescentes, la inflamación crónica… Desde mi laboratorio tratamos de abordar este asunto desde un punto de vista holístico.

Investigamos un ratón y su capacidad para regenerar tejidos complejos sin dejar cicatrices; por ejemplo, si se le corta la espina dorsal, vuelve a andar

Sofía Ferreira-González

En ese abordaje integral, ¿cuáles son sus principales líneas de trabajo?

Nosotros estamos especialmente centrados en los mecanismos moleculares. Ahora bien, donde yo creo que nos diferenciamos de verdad es en tres proyectos en concreto. El primero de ellos está centrado en un ratón, el spiny mouse (Acomys dimidiatus), y su capacidad para regenerar tejidos complejos sin dejar cicatrices.

Por favor, explique en qué consiste esta investigación.

Cuando es necesario intervenir en un feto antes de nacer, sabemos que los tejidos —por ejemplo, la piel— regeneran por completo: para cuando el bebé nace no tiene ni cicatrices. Por tanto, existe un momento en la vida de todo ser humano en el que posee la capacidad de regenerar sus propios tejidos. Lo que ocurre es que, por alguna razón, con el paso de los años perdemos esa capacidad, y en las personas mayores se hace especialmente evidente. Por otro lado, también sabemos que hay animales que regeneran muchísimo, como las salamandras o los ajolotes, que son capaces de regenerar completamente las extremidades si las pierden. La cuestión es saber cuánto de la biología de estos anfibios se puede trasladar a los mamíferos como nosotros.

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Y, ¿sabemos cuánto?

Lo cierto es que hay muy poco que podamos aplicar de la biología de un anfibio a la biología de un mamífero, ya que desde un punto de vista evolutivo somos muy distintos.

Parece un “callejón sin salida”…

Creemos que no, y por eso, proponemos utilizar la capacidad regenerativa del spiny mouse. La idea es aprovechar tanto la biología de este roedor como la capacidad del ser humano de regenerarse cuando solo es un feto. Este ratón es el único mamífero que ha desarrollado algo muy interesante para librarse de los depredadores. Cuando es atacado por una serpiente, suelta completamente la piel de la espalda. En ese momento, se escapa. De esta increíble estrategia, ya de por sí muy interesante, a nosotros nos interesa el hecho de que regenera toda la piel que pierde. Además, lo hace con muy poca cicatriz, recupera completamente la función y es capaz de regenerar hasta el pelo. Y todo ello se mantiene así a lo largo de toda su vida. Además, se ha comprobado que, si se le corta la espina dorsal, vuelve a andar. E incluso, el hígado y el riñón se recuperan por completo de daños que en otros animales supondría la muerte.

Ferreira-González y su equipo están centrados en tres líneas de investigación. 
Ferreira-González y su equipo están centrados en tres líneas de investigación.  Cedida

¡Bien por el spiny mouse! Ahora bien, ¿cómo podemos aprovechar sus “poderes” para mejorar la vida de los seres humanos?

Esa es la cuestión. Para nosotros, este animal es como “el eslabón perdido” entre animales con altas capacidades regenerativas como el ajolote y el ser humano. En el laboratorio estamos tratando de ver cuánto de sus capacidades se puede aplicar de mamífero a mamífero. Especialmente en el ámbito del envejecimiento, donde sabemos que la regeneración es muy pobre.

¿Qué otros frentes tienen abiertos?

El segundo de los tres proyectos que llevamos a cabo se centra en los trasplantes de órganos. Nuestra línea de investigación parte de la base de que la población actual es una población envejecida, con un número elevado de personas mayores, lo cual se traduce en que el total de órganos disponibles para trasplantar también envejece. Y un órgano donado “viejo” no funciona igual de bien que uno “joven”. Sin embargo, cuando un paciente necesita desesperadamente un órgano para sobrevivir, los médicos pueden verse obligados a utilizar lo que tienen disponible, incluso órganos muy envejecidos.

Se ha comprobado que cuando mandamos a alguien al espacio, vuelve en unas condiciones lamentables

Sofía Ferreira-González

¿Y en qué se centra esta investigación?

Nosotros nos centramos en recondicionar estos órganos mediante máquinas de perfusión ex vivo, que permiten mantener los órganos donados vivos y funcionales durante periodos prolongados antes del trasplante. Para nosotros, estas plataformas ofrecen algo aún más interesante: una oportunidad para intervenir sobre el órgano antes de devolverlo al paciente. Por ejemplo, podemos dirigirnos a las células senescentes que se acumulan con el envejecimiento mediante senoterapias, con el objetivo de recuperar la función de los órganos envejecidos antes de su trasplante.

Por último, ¿cuál es el tercer proyecto que tienen en marcha?

Estamos estudiando la relación entre los viajes espaciales y el envejecimiento. Se ha comprobado que cuando mandamos a alguien al espacio, vuelve en unas condiciones lamentables.

¿A qué se debe? ¿La microgravedad, tal vez?

Sí, es una de las razones. Pero no la única. También afecta la radiación, el estrés, los cambios en los ciclos circadianos… En realidad, son muchos los factores (stressors) que pueden acelerar el envejecimiento. El resultado incluye, entre otras patologías, sarcopenia y osteopenia muy elevadas, síndrome neuro-ocular y pérdida auditiva. Además, también se debilita el sistema inmune y se incrementa el riesgo de cáncer. Como ves, son procesos propios del envejecimiento que se aceleran cuando un humano viaja al espacio. Un ejemplo muy claro lo podemos ver en la astronauta Sunita Williams. El antes y el después del viaje al espacio de esta mujer muestra con absoluta claridad el deterioro de su organismo. Sufre un proceso de envejecimiento acelerado brutal.

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¿Cómo se puede aprovechar la experiencia de los astronautas para la vida del resto de los mortales?

Todavía estamos en fases muy iniciales de la investigación, pero la idea es estudiar la manera de minimizar estos efectos en los astronautas y aprovechar lo que descubramos para aplicar aquí en la Tierra. Ahora es el momento de estudiar los procesos biológicos que se desencadenan en el espacio y que aceleran el envejecimiento. Esto es importante, ya que resultaría tremendamente útil obtener datos en tan solo seis meses, en lugar de esperar los 80 años que vive de media un ser humano.

Se podría decir que estos tres proyectos “están en mantillas”. ¿Qué espera de ellos de aquí a unos años?

Totalmente. De momento, estamos estudiando los procesos celulares. Así que aún queda un largo camino por recorrer. Como decía al principio, no buscamos la manera de vivir más años, sino de mejorar el proceso de envejecimiento, y para ello, creemos que la regeneración es una vía que tiene mucho que ofrecer.

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