Y la vida sigue como si nada
Por Mari Carmen Del Riego De Lucas — Portada

Y la vida sigue como si nada
Con perspectiva
21/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Los niños han vuelto a sus colegios, las vacaciones de los más rezagados se agotan, el curso político se ha iniciado dejando atrás un agosto que muchos quisieran olvidar, la vida sigue como si nada, pero la mochila que llevamos de este verano del 2026 no nos hará mejores. No sé si peores, pero no quienes queríamos ser, ni el país que soñábamos, ni la sociedad que anhelábamos. Nos hemos visto frente al espejo y lo que hemos visto no nos gusta, pero seguimos, la vida sigue como si nada, pero Ceuta sigue ahí.
El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, estuvo ayer en Catalunya, y también el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. Discursos electorales, enfrentamientos verbales de uno contra otro. Ceuta como arma electoral por parte del PP, sin hacer nada por los cerca de 10.000 inmigrantes que quedan en la ciudad, solo el argumento de que se les devuelva a Marruecos. Y ese es uno de los graves peligros que afronta la sociedad occidental y que parece que algunos quieren instalar en España, la idea de que las leyes no hay por qué cumplirlas, la idea de que si una ley va en contra de tus pretensiones, pasamos por encima de ella, al más puro estilo Trump, y no pasa nada.
Trump se está saltando toda las leyes y, ahora, el PP y Vox pretenden hacer lo mismo
Pero sí que pasa: acaba con la sociedad que habíamos levantado. Trump se está saltando toda las leyes nacionales e internacionales, y lo malo es que no pasa nada, pasa poco. Lo hizo con el ICE, y los europeos y españoles de bien nos llevamos las manos a la cabeza al ver esa suerte de caza del inmigrante para devolverlo a su país. Ahora, el PP y Vox pretenden hacer lo mismo, devolver a todos los que atravesaron la frontera el 30 y 31 de julio sin la garantía de los trámites y requisitos que prevé la ley, y no pasa nada.
Europa se movilizó en ayuda de Dinamarca cuando Trump quiso apoderarse por las malas de Groenlandia, y lanzó un mensaje de que hay unas reglas que hay que cumplir, que no se puede hacer lo que uno quiere, sin más, por mucho que se sea el presidente de Estados Unidos; pero Dinamarca va ahora por su cuenta. No respondió con la solidaridad que recibió cuando se produjo la avalancha de Ceuta, y nos encontramos con un anuncio del presidente norteamericano de que ha llegado a un acuerdo con Dinamarca sobre Groenlandia, que vende como el éxito de sus pretensiones, aunque sabemos que de lo que dice Trump no podemos fiarnos.

La revolución de la IA y su falta de regulación nos hace ser pesimistas si hacemos caso a unos y optimistas si leemos a otros, pero de eso Europa apenas dice nada. Sí da un paso en defensa de nuestra concepción de la sociedad occidental: la posibilidad de un acuerdo con Canadá como país asociado a la Unión Europea, todo un cambio estratégico que daría al Viejo Continente el impulso que ahora no tiene. Eso debería ser el centro del debate.
Pero no. En casa estamos con lo de siempre, con una oposición que cae en el mismo error que le llevó a un resultado insuficiente para poder gobernar, el de anunciar el apocalipsis con Sánchez en la Moncloa, y un Gobierno que gasta sus energías en sobrevivir un día más para llegar al puerto que nadie sabe cuál es, pero que cree seguro, para él. Y mientras, los juzgados siguen adelante con los casos que le afectan, desde el más mediático y menos jurídico, que sentará en el banquillo a su mujer, hasta los que protagonizan antiguos colaboradores suyos, como Ábalos, o el caso Leire, hasta llegar al que afecta al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, inspirador político de Sánchez en los últimos tiempos. Los presupuestos siguen sin los apoyos necesarios para su aprobación, un año más, y van cuatro, pero la legislatura sigue, y en un mes el prófugo expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, podría volver a España, como colofón de una legislatura. La atención puesta en eso, pero la mirada, en Ceuta.

Carmen del Riego
Licenciada en Ciencias de la Información, rama de Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, y licenciada en Derecho y en Ciencias Políticas y de la Administración por la UOC. Formó parte de la redacción de ‘La Vanguardia’ entre 1992 y 2024, siempre en la sección de Política, donde se encargó del Parlamento y del PP, además de las informaciones de los Ministerios de Defensa y de Exteriores. Antes de incorporarse a ‘La Vanguardia’ trabajó durante siete años en la Agencia Europa Press, así como en ‘Diario16’ y el periódico ‘El Sol’, al que perteneció hasta su desaparición en 1992. Cuenta con varios premios de Periodismo como el Luis Carandell (2014), que otorga el Senado; el Josefina Carabias que concede el Congreso (2022) y el Premio del Ministerio De defensa de Periodismo Escrito (2016) por su reportaje, publicado en ‘La Vanguardia’ “La salvación se llama Canarias”
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