El asilo de la Ciutadella
Por Xavi Casinos — Portada
El asilo de la Ciutadella
Barcelona secreta
Una vieja entrada en la calle Wellington al edificio de la biblioteca de la Pompeu Fabra, antiguo depósito de aguas del parque, conserva el desgastado rótulo del internado de personas sin recursos que fue durante casi un siglo

Una antigua entrada de lo que hoy es la biblioteca de la Universitat Pompeu Fabra en la que se puede leer un rotulo pintado sobre la piedra que da la bienvenida al Asilo Municipal del Parque.
Xavi Casinos

20/09/2026 00:05 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Semioculta por una parada del Trambaix, a media calle Wellington, frente al muro del Zoo, puede leerse sobre una antigua entrada de lo que hoy es la biblioteca de la Universitat Pompeu Fabra un rotulo pintado sobre la piedra que da la bienvenida al Asilo Municipal del Parque. Este fue el uso que se dio al edificio al cabo de un tiempo de haberse clausurado la Exposición Universal de 1888, el primer gran evento que dio a conocer Barcelona al mundo.
Este edificio fue concebido por el maestro de obras Josep Fontseré como depósito de agua para abastecer a la cascada del parque de la Ciutadella. El agua se retenía sobre el techo del edificio, soportado por una espectacular red de arcos y columnas que aún forman parte de la singularidad arquitectónica de la biblioteca. El gran espacio entre estos arcos fue utilizado inicialmente para la propia exposición, al albergar el Pabellón de la Minería y Construcción, que conectaba con el parque y recinto del evento a través de un puente hoy desaparecido sobre la calle Wellington. Los restos de las escalinatas aún son visibles en el actual recinto del Zoo.

Tras la exposición, el Ayuntamiento decidió utilizar el edificio como centro asistencial y de beneficiencia. Allí se internaron a diversos colectivos vulnerables, como los pobres encontrados en la calle, personas imposibilitadas para trabajar, ancianos sin recursos, menores abandonados y personas consideradas dementes. También alojamiento nocturno para personas que podían pagar una pequeña cantidad. A los enfermos se les trasladaba al Hospital de la Santa Creu, y a los forasteros sin recursos, a una estación de tren para que regresaran a su lugar de origen. Los considerados enfermos mentales permanecían en el centro hasta que se decidía su destino.
El antiguo depósito de aguas mantuvo su función de asilo hasta 1977. Una década más tarde, el Ayuntamiento encargó su recuperación respetuosa con su singularidad arquitectónica, en la que intervino un joven Antoni Gaudí, entonces ayudante de Fontseré. En 1992 fue adquirido por la Pompeu Fabra, y abrió como biblioteca de la universidad en 1999. Previamente a este uso actual, fue temporalmente almacén de los bomberos, dependencias de la Guardia Urbana y archivo judicial. Hoy es una maravilla y recuerdo del diseño inicial del parque y de la Exposición de 1888.
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