Hong Kong presenta su primer plan quinquenal, a imagen de China
Por Jordi Joan Baños — Portada
Hong Kong presenta su primer plan quinquenal, a imagen de China
Alineamiento
Da un gran impulso a la Metrópoli del Norte, el megaproyecto urbano pegado a Shenzhen que borrará la raya entre las dos ciudades

El jefe del Ejecutivo de Hong Kong, John Lee (centro) presentó el miércoles el primer plan quinquenal de la región administrativa especial, en línea con la tradición de la República Popular de China
May James / EFE

Bangkok. Corresponsal
19/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Un país, dos sistemas. Y desde esta semana, planes quinquenales para todos, incluida Hong Kong. La ciudad que simbolizó el capitalismo financiero internacional más desbocado ha terminado aceptando las riendas sugeridas por Pekín. Diez años después que Macao, el jefe del Ejecutivo de Hong Kong, John Lee, presentó el miércoles el primer plan quinquenal para su región administrativa especial.
El contenido es casi lo de menos y lo que importa es el mensaje. Hong Kong y la China continental no solo están alineadas en sus grandes objetivos sino incluso en sus métodos. Por mucho que la planificación a cinco años vista puede parecer contradictoria en un territorio de pulso acelerado, que a cada instante se la juega en la bolsa, como Macao en el casino.
Sorprende menos que algunas de las líneas maestras del plan vayan encaminadas a incrementar las sinergias entre Hong Kong y Shenzhen. Y de forma más general, a incardinar a la excolonia en la Gran Área de la Bahía. Es decir, a recoser a los chinos de las excolonias con los de la madre patria.
El plan quiere esponjar Hong Kong, acelerando la creación de la Metrópoli del Norte, contigua a Shenzhen, capital tecnológica de China que ya supera a Hong Kong en varios parámetros. En aras de acelerar este barrio fronterizo –tres veces más extenso que Barcelona– se recalificarán 900 hectáreas –el suelo en Hong Kong es del Estado, como antes de la Corona británica– para parques industriales y vivienda. Habrá hasta 70.000 pisos más en el 2030 –ahora hay solo 11.000– y se espera que algún día un tercio de la población hongkonesa viva allí. Otras mil hectáreas están destinadas a tres universidades, dos estaciones de tren y una autopista. Asimismo, en el conjunto del territorio, se construirán 198.000 pisos de alquiler social.

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Dicho esto, el Primer Plan Quinquenal para el Desarrollo Económico y Social tiene más de lo primero que de lo segundo. Aunque las 16.000 sugerencias populares –durante dos meses de consultas– han propiciado algunos retoques. Por ejemplo, elevando del 20% al 25% la proporción de viviendas “amplias”, cosa que allí significa de más de 45 metros cuadrados.
Pero el plan no deja de prestar atención al posicionamiento internacional de Hong Kong. A su atractivo como plaza financiera –solo por detrás de Nueva York y Londres– quiere añadírsele el de polo de alta tecnología, en comandita con Shenzhen. Lee quiere que Hong Kong vuelva a tener industria y que aporte un 5,5% del PIB. Por otro lado, el jefe del Ejecutivo no esconde que su plan para 2026-2030 tiene muy en cuenta el XV Plan Quinquenal de la República Popular de China, presentado hace escasos meses. Para la introducción de este instrumento de reminiscencias socialistas en la meca del libre mercado, Pekín ha esperado casi treinta años.
Hong Kong, por su parte, remarca su voluntad de “combinar un mercado eficiente con un gobierno capaz”, al servicio de seis líneas maestras, algunas de las cuales ya han sido apuntadas: creación de nuevos vectores de desarrollo económico, doblando la inversión en I+D; consolidación de la influencia como centro financiero y logístico; mejora de la calidad de vida; aceleración de la Metrópoli del Norte; avance en la integración en la Gran Área de la Bahía; y compaginación del desarrollo y la seguridad.
Este es el punto fuerte de John Lee, que entró en la Royal Hong Kong Police en 1977 y que, después del apaciguamiento del territorio, no es seguro que quiera renovar su mandato el año que viene.
Es cierto que en las calles de Hong Kong se ven menos occidentales que antes del 2019, cuando se encadenaron meses de protestas con la covid y la Ley de Seguridad Nacional. Sin embargo, en el primer semestre de este año su economía creció como no lo hacía en un lustro (5,1%) y ya está recuperando parte del terreno que cedió a Singapur y Dubái.
Sin olvidar que la China es la primera interesada en mantener algunas de las peculiaridades de Hong Kong y Macao, más allá de su bilingüismo, acervo jurídico o multipartidismo. Su condición de portal de entrada de capitales extranjeros sigue siendo bienvenida. A la vez, se prevé que el resto de chinos puedan invertir en breve en su bolsa directamente en yuanes. Eso no significa que este en peligro el dólar de Hong Kong (convertible y anclado al dólar de EE.UU.). En el 2047, cuando termine el paréntesis de 50 años pactado con Londres para la plena reintegración a China, ya se verá. Para entonces, no se sabrá de qué color serán Hong Kong y Shenzhen, pero cazarán ratones juntas.
Aroma soviético
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Los adalides del libre mercado se rasgan las vestiduras por la adopción en Hong Kong de un método de fijación de objetivos que se estrenó con Stalin hace casi un siglo. Creen que es el penúltimo clavo en el ataúd de “un país, dos sistemas”, después de la Ley de Seguridad Nacional, que en la práctica inhabilitó para ejercer cargos políticos –tras las protestas violentas del 2019 y al calor de la pandemia– a “elementos antinacionales”. Las víctimas de Tiananmen ya no pueden ser evocadas en Hong Kong o Macao, a riesgo de terminar en la cárcel.
Los planes quinquenales nacieron en la URSS y luego fueron adoptados por otros países. La gran mayoría en su órbita, pero no todos. En la Argentina peronista el introductor del plan quinquenal fue un catalán,Josep Figuerola Tresols, que simpatizaba con el fascismo y que había trabajado a las órdenes de Eduard Aunós en el ministerio de Trabajo de la dictadura de Primo de Rivera. Mientras que en la India emancipada, el plan quinquenal lo introdujo Jawaharlal Nehru, de impecables credenciales democráticas.
Hubo doce, porque, Narendra Modi, nada más imponerse, en 2014, suprimió la Comisión de Planificación de Nueva Delhi y sus planes quinquenales, con el pretexto de desburocratizar. En su lugar, introdujo un laboratorio de ideas, NITI Aayog, que debía ejercer sus funciones desde una óptica liberal y todavía a más largo plazo. Pocos años después, NITI Aayog cuenta con tantos empleados como la antigua comisión, más afines a Modi pero, al parecer, no con más ideas, puesto que externaliza sus planes sagrados de etiqueta sánscrita a las grandes consultoras estadounidenses. Algo que dio pie al exdirector de Financial Express, Sanjaya Baru, para ironizar sobre la “autosuficiencia” (Atma Nirbharata) predicada por Modi, así como su Era del Néctar (Amrit Kaal). Su plan de regeneración –hasta el 2047– a partir de valores autóctonos, cuya definición corrió a cargo de Boston Consulting.

Jordi Joan Baños
Corresponsal de 'La Vanguardia' en Bangkok
Jordi Joan Baños (Sabadell, 1971) es corresponsal de La Vanguardia en Bangkok. Previamente ha sido corresponsal del diario en Lisboa, Nueva Delhi y Estambul.
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