Darián Cobas: antes de brillar en el Cirque du Soleil, vivió penurias en Cuba
Por Sergio Manuel Heredia Tapia — Portada
Darián Cobas: antes de brillar en el Cirque du Soleil, vivió penurias en Cuba
Vuelta y Vuelta
El trapecista estrella de la prestigiosa compañía, que fue gimnasta internacional, recuerda días oscuros en La Habana: “Me caían ratas en la cabeza”

Darián Cobas, días atrás, durante un ensayo del Cirque du Soleil, en l’Hospitalet
Mané Espinosa

19/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
La escasez aguza la imaginación creadora
José Lezama Lima
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Darián Cobas (35) es hoy un fabuloso solista en Kurios, el espectáculo que el Cirque du Soleil está desplegando en estos días en la Gran Carpa de l’Hospitalet (hasta el 18 de octubre).
Y en un descanso entre actuaciones y ensayos, me dice:
–En mi familia, en Santiago de Cuba, no éramos pobres. Lis, mi padre, trabajaba en unos almacenes. Y Delvis, mi madre, era ama de llaves en un hotel. Éramos una familia de clase media. Y yo tenía habilidades, ¿sabe?
–¿Qué habilidades?
–A los cuatro años cantaba en el coro infantil. Y me pasaba el día subiéndome a los árboles. ¡Me llamaban el ninja!
–Ya…
–Mi padre estuvo genial. Cuando mi primo mayor dejó el coro y yo también, mi padre me llevó a un centro deportivo, la Sala Polivalente Alejandro Urgellés, y me paseó por todos los deportes: halterofilia, boxeo, lucha, judo, esgrima… Cuando llegamos a la sala de gimnasia y vi cómo brincaban todos aquellos críos, lo tuve claro. Ahora que soy padre y tengo a mi pequeña Dasha (4), me digo: ‘Qué bien lo hizo mi papá’.
–¿Y así entró en el mundo acrobático?
–Se me daba muy bien. A los catorce años ingresé en el centro de alto rendimiento de Cerro Pelado, en La Habana. Allí pasé cinco años. Fui a los Juegos Centroamericanos del 2010 (Mayagüez) y a los Panamericanos del 2011 (Guadalajara mexicana). Cuando estaba en mi mejor momento, a los veinte años, decidí no seguir.
–¿…?
–La gimnasia artística era mi vida, pero no le veía proyección a largo plazo. Quería ser el primer campeón del mundo cubano, y sin embargo no teníamos las condiciones y apenas viajábamos. Si no puedes competir con los mejores, ¿cómo mejoras tú? Me preguntaba: ‘¿Qué haré a los 35 años? ¿Profesor de Educación Física? ¿Fisioterapeuta?’. No me convencía, y lo cambié por el arte: me convertí en trapecista volante de la compañía Havana, la mayor de Cuba. Pero, ¡a qué precio!
–¿A qué precio?
–El número del trapecio volante no existía, y no había espacios en el que ensayarlo. Tras mucho buscar, encontramos un lugar, un cine abandonado. Lo limpiamos, quitamos las butacas, en unos de los baños me monté una pequeña habitación. Pasé allí un año entero.

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–¿Reformó el baño?
–Taponé las tuberías, y mi camita era el colchón de los acróbatas. Me levantaba a las siete de la mañana para devolverle la cama a los compañeros. Así ya podían ensayar. De noche, me caían ratas en la cabeza.
–¿…?
–No olvidaré la noche del 31 de diciembre del 2013. Toqué fondo, pero la viví como una aventura.
–¿Qué pasó?
–No pude ir a casa porque no tenía dinero. Sentado dentro del cine, con vistas al exterior, vi pasar a la gente. Todos celebraban el Año Nuevo. Y no me sentí solo.
Lejos de hundirme, viví mi pesar como una aventura. Y aquí sigo: llevo tres años como solista del Cirque du Soleil”
Darián Cobas
Solista del Cirque du Soleil
–¿Cómo lo logró?
–Mientras contemplaba todo aquello, me decía: el próximo año estaré donde quiero estar. Y en el fin de año siguiente, estaba en el Circo Capital de Budapest. Tras sacrificarme para preparar el número del trapecio volante, había logrado mi objetivo, que era salir de Cuba y saltar a los circos y festivales más prestigiosos de Europa…
–¿Y entonces?
–Me fui a vivir a Valencia, con mi mujer (Lourdes). Y di clases en una escuela de gimnasia para niños y en el Club Antares. Y fui entrenador personal de fitness y musculación y me preparé para entrar en el Cirque du Soleil.

–¿Cómo llegó allí?
–Me presenté a una audición en Girona. Éramos 400 aspirantes. La primera ronda la pasamos 26 y al final, quedamos diez. Nos incorporaron a una bolsa de trabajo que no garantizaba nada. Me llamaron a los seis meses para el show Tótem, y enseguida la pandemia lo paró todo. Pasé un tiempo con The Hole, el Circo de los Horrores y algunas varietés en Alemania, y en el 2023, el Cirque du Soleil volvió a llamarme, ahora para Kurios. Y aquí me tiene, en mi sueño. ¡Tres años como solista de esta compañía!
Y mira el reloj y hecha números.
En cinco horas sale a escena. En ese vértigo, tiene mucho quehacer: gimnasio, pilates, masaje, rehabilitación y maquillaje.
Se pierde entre bambalinas y las tramoyas, y se aúpa a las cuerdas para que le retrate Mané Espinosa, el fotógrafo.

Sergio Heredia
Redactor de deportes
Licenciado en Derecho (UB) y Periodismo (UPF). En La Vanguardia desde 1995. Estuvo en Sociedad, Política y Economía. Hoy escribe retratos y columnas en Deportes. Autor de ‘Soñé que estaba vivo’ y ‘Soy un superhéroe’
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