Shakira incendia Madrid
Por Sergio Lozano Torres — Portada
Shakira incendia Madrid
Escenarios
La colombiana se reivindica como gran diva latina en el primer concierto de su residencia

Shakira demostró estar en plena forma derrochando energía durante todo el espectáculo
Susana Vera / Reuters

Madrid
18/09/2026 23:39 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
La loba, la loca, la traicionada, la ciclista, la que no llora y, especialmente, la que factura mucho. Todas las Shakiras se reunieron anoche en Madrid para inaugurar su primera residencia con un gran despliegue técnico y lumínico para dar empaque al evento que pone fin a ocho años de espera del público español. Nuevos caminos para los grandes conciertos y una reivindicación de Shakira como gran diva de los escenarios después de tres décadas de resiliencia.
El concierto arrancó con la última luz del día entre el griterío de 55.000 personas, muchas de ellas vestidas para la ocasión con faldas titilantes, sombreros rosa o pelucas violeta. Un pequeño carnaval al que se sumó la protagonista, que atravesó la zona central de público al frente de un largo séquito vestido de lo que parecían trajes espaciales.
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La colombiana subió con parsimonia las últimas escaleras dejándose querer antes de que La fuerte abriera la velada acompañada por pasos robóticos en la primera de las múltiples coreografías del espectáculo, que no ahorró en brilli-brilli a juego con las pulseras lumínicas, que fueron usadas generosamente.
El estadio estalló de júbilo cuando la bandera española apareció entre las enseñas latinas con Girl like me , síncopa que dio paso al primer hit de la noche: Las de la intuición , mezclada con Estoy aquí , que hizo temblar las gradas de nuevo cuño, cuya disposición escalonada específica facilita la visión.
Por si acaso, la ya tradicional pantalla gigante permitió verle bien la cara cuando comentó la diferencia entre la que tenía cuando se marchó y la alegría que luce ahora.
No faltó la revisitación de su relación con Piqué rodeada de Kens robóticos
La colombiana no olvidó su pasado rockero, cuando cantaba en inglés temas como Don’t bother . Una época que rememoró calzándose la guitarra para comandar los riffs de Empire , al igual que recordó sus raíces libanesas moviendo el vientre en Sus ojos , publicada en un lejano 1998, y mostrando imágenes de sus comienzos antes de interpretar Pies descalzos, sueños blancos con fuerza, casi rabia.
Shakira, en plena forma física y vocal, tomó así fuerzas para Te felicito , reguetón con el que abrió la revisitación de su relación con Piqué rodeada de Kens robóticos y corazones rosa. Acróstico continuó el ciclo poco después –con sus hijos, Milan y Sasha, entre el público– en el momento más bajo y emotivo de la noche, donde recordó que sus mejores momentos, su maternidad, los había pasado “aquí, en España”, sin llegar a concretar en qué ciudad vivía entonces.
Macondo Park, paraíso de la selfie multicolor
Macondo Park abrió sus coloridas puertas con casi una hora y media de retraso, mientras desde el exterior del recinto se veía a los operarios ultimando la ciudad pensada para 50.000 personas. Los ocho caminos de colores, como el sendero dorado de Oz, pronto se llenaron de público esparciéndose entre la curiosidad y el cobijo para contrarrestar los efectos de un calor casi tropical, ideal para imaginarse las vicisitudes de un Aureliano Buendía que haría parada en Villaverde Alto para vivir aventuras en la frontera con Getafe. Flamenco, reguetón, Guitarricadelafuente y paradas de comida se unieron en el Iberdrola Music para crear este parque temático donde la música sustituye a las montañas rusas y sus interminables colas. No es que no hubiera, solo que aquí servían para subir a un zigurat verde coronado por una gran loba hinchable, el Club Loba. El museo Shakira pronto se llenó de gente, al igual que una biblioteca con pocos libros y ningún lector, o los accesos a pista, copados por el público dispuesto a pelear por estar
en primera fila. La previsión es que las cerca de 600.000 personas que visitarán Macondo Park dejarán unos ingresos de entre 150 y 200 millones en Madrid, unas cifras donde tiene mucho que ver
la llegada de público foráneo, cuyo gasto rondará entre los 500 y los 800 euros por persona. Además, la programación de los 12 conciertos en fin de semana está previsto que deje buenos ingresos entre quienes opten por salir de copas. No será el caso de los niños reunidos en Macondito, que junto a los jóvenes con mayoría femenina formaron el grueso del público, que en esta primera jornada buscaron más hacer selfis a porrillo que la conexión cultural proclamada por la artista de Barranquilla.
Para remontar, el escenario se tornó en fondo submarino con una sirena durmiente que se recuperó gracias al reguetón de Copa vacía y el vallenato La bicicleta , que demostró su capacidad para animar al baile. Todo fue hacia arriba a partir de entonces gracias al arsenal de hits transversales de la colombiana que han conseguido trascender diferencias para alcanzar cierto tipo de universalidad lúdicofestiva, como la Coca Cola.
Es el caso de La tortura o Hip’s don’t lie , que puso una vez al público en pie mientras la protagonista llamaba a Madrid a bailar desde la pasarela que sobresalía en mitad del escenario. Lo mismo sucedió con Addicted to you o Loca , llamaradas que alimentaron el crescendo musical de la velada donde no sobró Chantaje , reconvertida de reguetón en salsa con la aprobación del respetable.
Tampoco desaprovechó la artista para lanzar unos cuantos mensajes relativos al poder femenino y a la importancia de la autoestima, como afirmó antes de agarrarse a una barra americana mientras cantaba que “ se pasa rico soltera”.
Una lluvia de billetes mientras cantaba ‘Pa tipos como tú’ cerró la noche por todo lo alto
No podía faltar Te dejo Madrid , donde tocó la armónica después de explicar el origen de una canción que habla de una decepción emocional, difícil de adivinar a tenor de la energía que desborda. Pero se quedó pequeña ante Suerte (Whenever, Wherever) , principio del fin en el que la artista incluye los dos temas que ha compuesto para sendos mundiales. Dai Dai , con recordatorio a la victoria de la selección española, y Waka Waka , con ese baile infantil que intentó (sin éxito) dejar atrás el de Macarena . La pieza coescrita con Jorge Drexler hizo las delicias de las muchos niños y niñas presentes anoche en una plaza que se llenó de colores vivos, vivísimos, para dar el primer adiós.
Porque faltaban los bises, y con ellos la aparición de una loba gigante, de varios metros de altura, que ejerció de tótem en Loba , canción elegida por la artista para reivindicarse como mujer poderosa mientras juega con sus tonos más agudos. De lo mismo, aunque con mucha más sal, habla Pa tipos como tú , la sesión con Bizarrap que cerró la noche por todo lo alto. Una lluvia de billetes cayó sobre el escenario al tiempo que sonaban los descarados reproches a Piqué, todo un recordatorio de que ahora Shakira ya no llora, sino que factura.

Sergio Lozano
Periodista
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