Unidad institucional contra el sinhogarismo

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Unidad institucional contra el sinhogarismo 19/09/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

Barcelona ofrece a sus habitantes, también a quienes nos visitan, un variado repertorio de atractivos ciudadanos. Pero no todo en sus calles son expresiones históricas y culturales dignas de admiración. También tienen presencia en ellas los miembros más desfavorecidos de la sociedad, aquellos que carecen prácticamente de todo, empezando por un techo bajo el que dormir, y que han hecho de la vía pública su casa.

El fenómeno del sinhogarismo no deja de crecer. El año pasado, por estas fechas, se contabilizaron en las calles de Barcelona 1.583 personas que dormían cotidianamente al raso, lo que suponía un incremento del 23% respecto al mismo periodo del año anterior. Dada su condición de principal ciudad catalana, Barcelona es una urbe donde el sinhogarismo es patente: lo comprueba cualquiera que camine por ella. Pero el sinhogarismo también está presente en muchas otras localidades catalanas. En el conjunto de las que superan los 20.000 habitantes se calcula que hay ahora un total de 6.724 personas viviendo a la intemperie. Buena parte de ellas reunidas en asentamientos ilegales. Pero la mayoría están solas y buscan protección recogidas bajo un soportal, en una portería o en un cajero automático.

El sinhogarismo es una realidad al alza de nuestra sociedad, en la que algunos disfrutan de todo tipo de recursos, pero otros carecen de ellos por completo. El fenómeno salta a la vista y hace ya años que estimula el constante esfuerzo de diversas entidades sociales, que tratan de socorrer en alguna medida a los que nada tienen o todo lo han perdido. Pero, obviamente, para afrontar el problema con alguna garantía de éxito hacen falta, entre otras, dos cosas: voluntad política para contenerlo y recursos económicos para dotar dicha voluntad.

La Síndica de Greuges pide a la Generalitat el 0,15% de su presupuesto para combatir el problema

Con esta idea in mente, Esther Giménez-Salinas, Síndica de Greuges de Catalunya, hizo ayer un llamamiento al Govern de la Generalitat para que dedique el 0,15% del presupuesto de la institución –lo que supondría 73 millones de euros– para combatir el sinhogarismo en nuestra comunidad. Tal propuesta se hizo pública durante la segunda reunión de la Taula Institucional per a l’Abordatge del Sensellarisme, en la que participaron representantes de medio centenar de ayuntamientos, entre ellos el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, así como el conseller de Drets Socials, Raúl Moreno, y responsables de distintas entidades asistenciales.

Junto con la mencionada petición económica, se presentó un documento que recoge 34 medidas, entre las que se cuenta garantizar el empadronamiento de los sinhogar, así como el ejercicio de sus derechos, o que los menores no sufran las consecuencias de un eventual desahucio de la vivienda en la que residen sus progenitores.

Además de estas propuestas concretas, para las que se espera una respuesta de la Generalitat dentro de un mes, lo más relevante probablemente sea la línea de fondo del documento, que no es otra que lograr un acción coordinada de las instituciones públicas, sin la cual todos los esfuerzos particulares pueden verse muy perjudicados. El alcalde barcelonés fue explícito en este sentido, al recordar que la institución que preside aporta 51 millones anuales a las labores para reducir el sinhogarismo –un 89% más de lo que le dedicaba diez años atrás–, y al señalar que cree conveniente que la Generalitat efectúe un esfuerzo semejante.

Hay ahora más de seis mil personas en Catalunya que viven a la intemperie

En el documento se fija como objetivo la erradicación del sinhogarismo en Catalunya hacia el año 2035. Se trata de un objetivo humanitario muy loable, a la vez que ambicioso. Y decimos ambicioso porque el sinhogarismo, que como apuntábamos sigue aumentando en nuestros días, es un fenómeno arraigado, y también porque la coordinación entre instituciones no siempre alcanza los niveles de acuerdo deseables.

Mientras la ley contra el sinhogarismo sigue en trámite en el Parlament de Catalunya, el documento dado a conocer ayer constituye la prueba de que el tejido social trenzado por entidades solidarias no se da por satisfecho con la situación presente y sigue batallando y sugiriendo medidas adecuadas para hacerle frente. Bien estaría también que las distintas entidades públicas aludidas en este informe tomaran buena nota y se comprometieran de modo conjunto con el propósito de alcanzar acuerdos básicos para reducir el sinhogarismo. Un problema que, además de dramático para quienes lo sufren en carne propia, constituye una realidad perfectamente visible para todos los ciudadanos.

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