Jaime Lorente derriba prejuicios en un debut como director que reivindica cómo “la mujer rompe los patrones de violencia”

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Por Javier Zurroeldiario.es – Cultura

Jaime Lorente derriba prejuicios en un debut como director que reivindica cómo "la mujer rompe los patrones de violencia”

El actor de ‘Élite’ y ‘La casa de papel’ presenta su ópera prima, ‘El mal hijo’ en el Festival de San Sebastián dentro de la sección ‘Nuevos Directores’

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Sobrevivir siendo adolescente a un fenómeno masivo debe ser complicado. Hacerlo dos veces, casi imposible. Jaime Lorente vio cómo en un par de años su vida cambiaba radicalmente al protagonizar dos de los éxitos internacionales más gordos del audiovisual español: Élite y La casa de papel. Desde entonces ha ido buscando su lugar como intérprete, pero había algo dentro de él que latía, y era una pulsión por contar las historias desde otro lado, desde detrás de la cámara. No ha sido fácil. Han sido años intentando levantar proyectos hasta que los astros se han alineado en forma de un sorprendente debut, El mal hijo, con el que ha inaugurado la sección nuevos directores del Festival de Cine de San Sebastián.

Lorente ha adaptado la novela de Salvador S. Molina, pero ha continuado lo que cuenta el libro para entroncar con temas que le atraviesan, como la tierra, la violencia, la masculinidad, las adicciones, y la figura de la mujer para romper ese círculo de toxicidad. Rodada en analógico, El mal hijo sirve como carta de presentación de alguien que quiere ser más que lo que muchos vieron en él.

Lo sabe y reconoce que cree que sí, que esta película romperá prejuicios hacia su figura. Los que han visto la película le dicen lo mismo, “no me la esperaba”, y sabe que en ese piropo hay parte de prejuicio. “Y lo entiendo, porque he hecho muchas cosas comerciales y esto es todo lo contrario. Pero no lo he hecho por salirme del tiesto y querer romper esos prejuicios, sino porque mi sensibilidad reside mucho más aquí. Y por eso estoy tan nervioso, porque viendo esta película la gente puede conocerme mucho más que viendo cualquier trabajo que he hecho como actor”, confiesa.

Esos miedos son variados, “a hacer el ridículo, a no saber defender la película, a no estar a la altura”… los dice con naturalidad y, sí, visiblemente nervioso. En la novela había temas que quería que estuvieran en su debut. “Quería para mi ópera prima que la adicción fuese uno de los motores de la historia. No tanto el periplo de una persona adicta, sino lo que sucede alrededor de esa persona”, explica. “Detrás del 90% de los hijos que se recuperan hay una gran mujer. También quería hacerlo por la importancia que supone y ha supuesto la mujer en mi vida, y también en la vida de la sociedad para romper muchos patrones de violencia”, añade.

Para él, la gran historia de su película aborda cómo su protagonista “decide escoger la herencia de su abuela en vez de la de su padre, cómo decide ver la vida desde un lugar de sensibilidad y honestidad absoluta, decide cortar ese ciclo de violencia y decide cambiar las cosas desde otro sitio”.

En eso, en romper el círculo de violencia también se ve reflejado. Y lo cuenta con una transparencia brutal: “Yo he pasado un proceso vital muy complicado, de mucha oscuridad. Muchas cosas que me ahogaron y que no supe gestionar. Me comió el bicho y lo pasé realmente mal. Mi primera forma de sanar fue la violencia. Fue la destrucción. La gente, empezando por mi mujer, que me ha ayudado a salir de donde estaba, me ha ayudado a través de darme la mano en vez de pegarme. Me ha ayudado cuidándome, no machacándome”, subraya. 

Yo he pasado un proceso vital muy complicado, de mucha oscuridad y que no supe gestionar. Me comió el bicho y lo pasé realmente mal. Mi primera forma de sanar fue la violencia

Jaime Lorente
— Actor y director

Lo nota como actor y como director. Y se ha dado cuenta de que “por eso normalmente las mujeres son mejores actrices que los hombres, porque han llevado la sensibilidad a cuesta a pesar de haber sufrido lo que han sufrido y siguen sufriendo”. “Nosotros hemos hecho las cosas reguleras. ¿Cómo es posible que yo la única forma que tengo de enfrentarme a una serie de acontecimientos en mi vida sea dándome de cabezazos contra la pared? También porque es lo que nos han enseñado, pero no puede ser que la forma de gestionar mis emociones fuera darme de hostias”, zanja.

Para llegar a este punto, a esa sinceridad con la que aborda esas cuestiones, ha tenido que pasar por los citados fenómenos de masas que le pillaron siendo joven, y eso no hay otra forma de definirlo como “un periplo de cojones”. Uno que ha tenido varias fases. Una donde solo veía lo positivo de aquello, otra en la que solo se centraba en lo negativo, y ahora dónde es capaz de ver ambas a la vez, y usarlas para el presente. Aunque también todo ello le “delimitó un poco en lo artístico”. “Sentí que no se me iba a dar nunca el lugar para hacer cosas más autorales o de un nicho más creativo, más sensible. Por eso también esta película ha sido un poco como mi gran revolución”, opina.

Susi Sánchez y Miguel Ángel Puro en 'El mal hijo'

Susi Sánchez y Miguel Ángel Puro en ‘El mal hijo’

Para El mal hijo ha tomado decisiones no tan obvias para una primera película, como rodar en película. Jaime Lorente se siente “fascinado” por el celuloide. Rodar en película, el escuchar el motor de la cámara y saber que no hay infinitas posibilidades de repetir, sino que hay un material finito hizo que, además de por motivos estéticos, se decantara por el analógico. Esa limitación va con su forma de ver el cine, donde quiere “hacer lo mínimo para contar cada segundo”. No hay grandes movimientos de cámara ni exhibicionismos. Al revés. Y no tenían, “como tenía Nolan 600 kilómetros de película”, pero se ríe diciendo que para ellos la película fue su propia Odisea

Ahora se abre un futuro en el que no se va a decantar solo por una de sus dos facetas. Tiene claro que quiere seguir actuando, porque le encanta, pero la ilusión que ha sentido cada hora de rodaje no quiere perderla. 

Fonte: eldiario.es – Cultura

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