Así era Santes Creus, el monasterio medieval donde fueron enterrados tres reyes

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Por Ada Sanuyeldiario.es – eldiario.es

Así era Santes Creus, el monasterio medieval donde fueron enterrados tres reyes

La abadía cisterciense vivió su etapa de mayor esplendor entre los siglos XIII y XIV, cuando el favor de la Corona impulsó un conjunto marcado por la austeridad, el arte gótico y los vínculos con la nobleza

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A orillas del río Gaià, en el actual municipio tarraconense de Aiguamúrcia, Santes Creus llegó a ser uno de los grandes centros monásticos de la Corona de Aragón. La abadía cisterciense alcanzó su etapa de mayor esplendor entre los siglos XIII y XIV gracias a sus vínculos con la nobleza y la monarquía y acabó convertida también en lugar de sepultura real. Allí fueron enterrados Pedro III de Aragón, Jaime II el Justo y Blanca de Anjou, cuyos mausoleos todavía ocupan un lugar destacado en el crucero de la iglesia.

El conjunto que hoy permite aproximarse a aquel monasterio medieval responde a los principios que guiaban a la orden del Císter: austeridad y alejamiento del mundo exterior, con los espacios organizados según las necesidades de la comunidad. La comunidad se asentó definitivamente en Santes Creus en 1160, después de haber buscado un emplazamiento que se ajustara a esas necesidades. Las tierras situadas en la margen izquierda del Gaià ofrecían las condiciones que los monjes buscaban y allí comenzó a desarrollarse una abadía que terminaría acumulando un importante patrimonio y extensos dominios gracias, inicialmente, a sus relaciones con destacados linajes nobiliarios.

La vida del monasterio se organizaba alrededor de espacios concebidos para responder a las necesidades de la comunidad religiosa. Uno de los principales era la iglesia, abierta al culto en 1225 y construida en un momento de transición entre el románico y el gótico. Su arquitectura mantenía la solidez y sobriedad asociadas al Císter, incluso dentro de un templo de grandes proporciones. Esa imagen permite entender el Santes Creus medieval como algo más que una iglesia aislada: formaba parte de un complejo en el que las distintas dependencias se distribuían de acuerdo con las necesidades de quienes lo habitaban.

De la austeridad cisterciense al esplendor gótico

Esa sencillez inicial convivió con transformaciones que reflejaban el creciente poder de la abadía. El ejemplo más evidente es el gran claustro gótico, cuya construcción comenzó en 1313 bajo el patrocinio de Jaime II y Blanca de Anjou. Sus galerías se cubrieron con bóvedas de crucería y los ventanales de arcos ojivales incorporaron elaboradas tracerías, mientras que los capiteles se llenaron de seres fantásticos y mitológicos, animales, escenas bíblicas, motivos heráldicos y figuras humanas. Era una riqueza ornamental que se alejaba de la austeridad característica de los primeros ideales cistercienses.

La evolución arquitectónica de Santes Creus estaba estrechamente relacionada con su aproximación a la Corona. El monasterio ya había establecido importantes vínculos con la nobleza, pero sus años de mayor peso económico, social y político llegaron con el favor de los monarcas. El abad Gener consiguió atraer el favor de Pedro III de Aragón, conocido como Pedro el Grande, y posteriormente Jaime II y Blanca de Anjou se convirtieron en protectores y mecenas de la abadía. Los tres acabaron siendo enterrados en Santes Creus.

Monasterio de Santes Creus

Monasterio de Santes Creus

Los sepulcros reales se instalaron a ambos lados del crucero de la iglesia. Pedro III, fallecido en 1285, descansa en uno de ellos, mientras que Jaime II y Blanca de Anjou comparten el otro monumento funerario. Los enterramientos constituyen una de las principales muestras de la estrecha relación que Santes Creus mantuvo con la Corona durante su etapa de mayor esplendor. El vínculo con las élites también se extendió al claustro, que acabó funcionando como necrópolis de miembros de la nobleza catalana gracias a los vínculos y privilegios establecidos con este estamento.

La excepcionalidad de esas tumbas pudo comprobarse siglos después. En 2010, coincidiendo con los 850 años de la fundación del monasterio de Santes Creus, se emprendió la restauración del panteón y una investigación multidisciplinar de los enterramientos. Los trabajos constataron que el sepulcro de Pedro III había permanecido sin profanar durante unos 700 años y conservaba el cuerpo momificado del monarca. Los investigadores estudiaron también los restos de Blanca de Anjou, que presentaban un excelente estado de conservación, y obtuvieron información sobre la vida, las enfermedades y la muerte de estos personajes, además del ajuar y los rituales funerarios de la época.

El esplendor medieval de Santes Creus no se mantuvo indefinidamente. A partir del siglo XV comenzó una etapa de estancamiento, aunque hubo posteriores periodos de recuperación, y acontecimientos como la Guerra de la Independencia y el Trienio Liberal acentuaron el empobrecimiento del cenobio. Las desamortizaciones del siglo XIX afectaron a la comunidad y, finalmente, los monjes abandonaron el monasterio en 1835. El conjunto fue declarado monumento nacional en 1921 y, años después, se constituyó el Patronato de Santes Creus con el objetivo de velar por su reconstrucción y restauración: una abadía concebida inicialmente bajo los ideales de austeridad del Císter que terminó estrechamente ligada al poder de la Corona de Aragón.

Fonte: eldiario.es – eldiario.es

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