Lady B, la burbuja mecánica con que Blancpain celebra los 70 años de su creación más femenina
Por Margarita Puig Boronat — Portada
Lady B, la burbuja mecánica con que Blancpain celebra los 70 años de su creación más femenina
Sorpresa relojera en clave femenina
Recupera el espíritu de una de sus creaciones más singulares, el Ladybird Bullet de 1956, creado por Betty Fiechter, la primera mujer que dirigió una manufactura suiza

Blancpain ha revisado sus archivos para reinterpretar uno de sus relojes más emblemáticos
Blancpain

Barcelona
18/09/2026 06:55 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
La colección Ladybird de Blancpain celebra su 70 aniversario con Lady B que define como una auténtica burbuja mecánica. Se trata de un reloj que recupera el espíritu de una de sus creaciones más singulares, el Ladybird Bullet de 1956, creado por Betty Fiechter, la primera mujer que dirigió una manufactura suiza. Aquel pequeño reloj femenino que marcó un hito en la miniaturización mecánica al albergar uno de los movimientos redondos más pequeños de la época vuelve ahora, setenta años después, reinterpretado en clave moderna y concentrando la alta relojería mecánica en un objeto de casi dimensiones joyeras.

Para comprende el Lady B hay que regresar a mediados de los años cincuenta, cuando el mundo contemplaba el futuro con una confianza casi ingenua. La era atómica daba paso a la era espacial y la ciencia y la tecnología transformaban profundamente la cultura visual. Arquitectura, diseño, automoción y moda comenzaron a abandonar las líneas rígidas para explorar formas más orgánicas, fluidas y aerodinámicas.
El Ladybird Bullet que le precede nació en una época fascinada por el lenguaje visual
En 1956, Eero Saarinen diseñaba la Tulip Chair y proyectaba el futuro TWA Flight Center de Nueva York. Charles y Ray Eames experimentaban con formas orgánicas, mientras Isamu Noguchi difuminaba los límites entre escultura y objeto funcional. En la moda, Cristóbal Balenciaga transformaría poco después la silueta femenina con el vestido Sack y el Baby Doll. Y en 1958, el General Motors Firebird III y el Atomium de Bruselas llevarían aquella fascinación por el volumen, la tecnología y la esfera hasta convertirla en uno de los lenguajes visuales de la década.

En ese contexto nació el Ladybird Bullet que ahora revive con este Lady B y su herencia biomórfica mediante una caja esférica de apenas 19 milímetros de diámetro y un volumen de solo 2,9 cm. No es simplemente un reloj redondo reducido: es un objeto tridimensional concebido desde el volumen. Es por ello que Blancpain lo define como una auténtica burbuja mecánica.
Todo el diseño se ha desarrollado alrededor del movimiento automático de manufactura 615. La caja, el cristal de zafiro, el realce pulido, la estanqueidad y la integración de la correa fueron concebidos simultáneamente para alojar el mecanismo en un espacio extraordinariamente reducido.

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Pero la gran fuerza del Lady B es eso, que es mecánico. Blancpain nunca ha producido un reloj de cuarzo, ni siquiera durante la crisis del cuarzo de los años setenta. Para la manufactura, la mecánica forma parte de su identidad desde 1735. Por ello, un reloj de estas dimensiones debía conservar necesariamente un movimiento automático.
El calibre 615 mide 15,70 milímetros de diámetro y 3,90 de grosor. Está compuesto por 180 componentes y 29 rubíes, funciona a 3 Hz —21.600 alternancias por hora— y ofrece una reserva de marcha de 38 horas. Sus puentes están decorados con Côtes de Genève, mientras que la geometría del fondo de la caja se ha diseñado específicamente para adaptarse a la trayectoria del rotor.
Presentado en 1995, el calibre 615 ha evolucionado continuamente e incorpora avances como la espiral de silicio. Su historia refleja la filosofía que también define Lady B: preservar la tradición mecánica mientras se integran los avances técnicos contemporáneos.
La gran singularidad de Lady B reside precisamente en esa combinación. Su diminuta escala no es un recurso puramente estético, sino el resultado de un desafío de ingeniería. Cada milímetro cuenta; cada componente debe funcionar dentro de un volumen mínimo. La miniaturización se convierte así en el argumento central del reloj.
Lady B no mira al pasado para repetirlo. Lo convierte en materia para imaginar el presente.

Margarita Puig
Margarita Puig (Barcelona). Empezó su carrera profesional en el Diari de Barcelona . Desde entonces la hemos visto y escuchado en programas tan variados como Gol a Gol ; Tot l’esport ; Bonic vespre ; Versió Original; El club; Catalunya, parada i fonda ; Senyores i senyors , en el programa de Toni Clapés Versió RAC1 ; en Els matins de Josep Cuní , en TV3; en 8 al dia , de 8TV; Escletxes en BTV y Blanc sobre Blanc , en el Canal 33. Conocedora de los rincones más recomendables e insólitos de Barcelona, también es autora de guías como Restaurantes de Barcelona donde nunca te han llevado
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