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Ceuta aconseja un replanteamiento 18/09/2026 00:05 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

La ciudad autónoma de Ceuta ha vivido episodios históricos en sus más de cuatrocientos años de soberanía española, pero ninguno de la dimensión y trascendencia del que nos ocupa desde los días 30 y 31 de julio. La irrupción de casi tantos inmigrantes marroquíes como habitantes tiene Ceuta en cuestión de 48 horas fue un shock para estos y un enorme problema para el Gobierno. A diferencia de la entrada de unos ocho mil inmigrantes en Ceuta del 2021, la magnitud de las cifras y las aparentes buenas relaciones con Rabat pillaron de sorpresa, sin que ello justifique la pasividad y la falta de reflejos mostrada por el Ejecutivo, tan insólita en Pedro Sánchez. La reacción del Gobierno está sujeta a una investigación judicial.

Cincuenta días después de la entrada de 70.000 inmigrantes en Ceuta sin oposición de las autoridades fronterizas marroquíes, la mayor crisis migratoria de la historia de España sigue lejos de su encauzamiento. Y así no vamos bien. Los ceutíes continúan sin recuperar su vida ordinaria, los inmigrantes resisten como pueden aquí y allá en Ceuta, los partidos políticos se han tirado los platos a la cabeza y el Gobierno central y el de la ciudad autónoma han entrado en un enfrentamiento competencial.

Los ceutíes siguen sin normalidad y mantener ad infinitum la situación es jugar con fuego

La situación presente aconseja un replanteamiento sereno de toda la sociedad y sus estamentos: ¿queremos resolver el problema del día a día de Ceuta y hacer justicia o vamos a mantener la polarización ad infinitum? Los ciudadanos ya tienen una opinión de la crisis y difícilmente van a modificarla, por lo que prolongar las polémicas sólo redundará en el castigo que sufren los ceutíes y en el desprestigio de la imagen internacional de España, que aparecería como un Estado débil e incapaz de encarrilar una crisis que no ha provocado. A medida que el proceso legal avance ya se verá la disposición de Marruecos a aceptar las devoluciones de sus ciudadanos.

No siendo posible –legislación obliga– una devolución exprés de los aproximadamente diez mil inmigrantes que malviven en Ceuta, el sentido común y la humanidad llevan a procurarles servicios básicos como la manutención y el alojamiento. Las dimensiones de Ceuta obligan a soluciones imperfectas sobre la ubicaciones de los asentamientos temporales. Sin este primer paso, resulta complicado agilizar
–como desean mayoritariamente los ceutíes– el retorno de los inmigrantes. La paralización de un campamento en el puerto de Ceuta ordenada por la Audiencia Nacional a instancias de un sindicato policial supuso un contratiempo añadido. Esa instalación debe acoger a unos 1.700 inmigrantes para proceder a su identificación antes de devolverlos si no tienen derecho a asilo. Finalmente, la Audiencia Nacional levantó ayer esa paralización, pero es una muestra más de las dificultades con que se está topando el Gobierno para solucionar esta crisis.

Tras 50 días de disputas, ya parece hora de que todos los estamentos del Estado unan esfuerzos

Si los inmigrantes que ocupan las calles de Ceuta no pueden ser acogidos en el puerto, tampoco en otros emplazamientos por las quejas de los vecinos, ni en los polideportivos por la negativa del gobierno de la ciudad, ni pueden ser repartidos por la Península porque las diferentes autonomías del PP lo rechazan ni pueden ser devueltos a Marruecos hasta que no se cumplimenten los preceptivos trámites, ¿qué hacemos con ellos? No digamos ya la situación de los menores migrantes, unos dos mil, a quienes asisten mayores garantías legales.

El Gobierno ha cometido errores en esta crisis y la tentación de la oposición por ahondar la herida es grande. Pero el problema de perpetuar esta situación es el riesgo de que un incidente en la convivencia pueda acabar con la coexistencia entre inmigrantes y ceutíes –un 45% de los cuales son musulmanes, comunidad en absoluto homogénea– y la crisis termine por escaparse de las manos. De ahí la importancia de que los estamentos que integran la estructura democrática del Estado (Gobierno, partidos, comunidades autónomas, jueces, ejército, fuerzas policiales y aun los medios de comunicación) empiecen a mirar adelante para desbloquear el atolladero. Luz y taquígrafos sobre los errores e irresponsabilidades de los servidores públicos, sin duda. Urnas habrá para votar. Ahora, sin embargo, la prioridad es acelerar el proceso legal sin el cual los inmigrantes que no cumplen los requisitos para residir en España no puede ser devueltos a Marruecos, como desean los ceutíes. No deberíamos alejarnos de este objetivo, el que más une a la sociedad, dentro del debido respeto a la legislación.

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