La UPV apuesta por la gestión metropolitana para mejorar la movilidad en València
Por Salvador Enguix Oliver — Portada
La UPV apuesta por la gestión metropolitana para mejorar la movilidad en València
Movilidad
Los investigadores destacan el crecimiento del transporte público y la bicicleta, pero advierten de que la menor cobertura fuera de la ciudad mantiene la dependencia del coche

El uso de la bicicleta ha aumentado notablemente en València
EFE

Valencia
16/09/2026 11:59 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
València ha avanzado en los últimos años hacia un modelo de movilidad más sostenible. El transporte público ha ganado viajeros, el uso de la bicicleta se ha disparado y el tráfico se ha reducido en algunas de las principales avenidas de la ciudad. Pero queda una asignatura pendiente: mejorar las conexiones con el área metropolitana. Es ahí donde se concentra buena parte de la dependencia del vehículo privado.
Esta es una de las principales conclusiones que plantean Tomás Ruiz, director de la Cátedra de Transporte y Sociedad de la Universitat Politècnica de València (UPV), y Victoria Lerma, investigadora del Grupo TICs frente al Cambio Climático del Instituto ITACA de la UPV, con motivo de la Semana Europea de la Movilidad.

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Ruiz considera que València cuenta actualmente con una red ciclista “muy amplia y, en general, de buena calidad”, aunque todavía existen tramos cuyo diseño debería actualizarse. Entre ellos señala especialmente los carriles que discurren por el centro de las aceras y que presentan problemas de convivencia con los peatones.
El principal desafío, sin embargo, está en el transporte público colectivo. El investigador de la UPV apuesta por aumentar tanto su capacidad como su calidad, después de un crecimiento significativo de su utilización durante los últimos años, favorecido por las bonificaciones de las tarifas y también por el incremento de población.
Los datos de tráfico ofrecen, además, una fotografía distinta según el lugar. En mayo de 2025, el tráfico en los principales accesos metropolitanos y en las rondas de València se mantenía en niveles similares a los de mayo de 2019, antes de la pandemia. En las grandes avenidas urbanas, en cambio, se registraba una reducción generalizada de entre el 4% y el 5%.
Los accesos principales a la ciudad han experimentado un incremento del tráfico de alrededor del 5%
La evolución desde 2022 tampoco ha sido uniforme. Los accesos principales a la ciudad han experimentado un incremento del tráfico de alrededor del 5%. “Los accesos por los ejes de Madrid y del norte presentan incrementos importantes, en torno al 14%, mientras que en las entradas del sur, como la autovía de Torrent o la pista de Silla, se han producido descensos”, explica Ruiz.
Victoria Lerma pone el acento en otros dos indicadores. El uso de la bicicleta se ha triplicado durante los últimos años, coincidiendo con la creación de nuevos carriles bici. Y el transporte público alcanzó en 2025 cifras especialmente elevadas: cerca de 100 millones de viajes en la Empresa Municipal de Transportes (EMT) y alrededor de 93 millones en Metrovalencia.

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La diferencia entre València y su entorno aparece con claridad cuando se analiza la accesibilidad. Prácticamente toda la población de la ciudad dispone de algún servicio de movilidad a menos de cinco minutos a pie de su vivienda. Cuando el análisis se extiende al área metropolitana, esa cobertura cae hasta aproximadamente el 46%.
“València está avanzando en movilidad sostenible, pero el gran reto es conectarla mejor con su entorno metropolitano”, señala Lerma. Esa menor cobertura ayuda a explicar por qué muchas personas que viven fuera de la ciudad siguen optando por el coche para desplazarse diariamente hasta València.
Los expertos de la UPV coinciden en que la mejora de la movilidad pasa por ofrecer más alternativas. Entre sus propuestas figuran un transporte público más rápido, frecuente y bien conectado; servicios a demanda en las zonas con menor cobertura; la ampliación y conexión de la red ciclista, y la creación de puntos de intercambio entre metro, autobús, bicicleta y vehículo privado.
A estas medidas añaden la necesidad de desarrollar aparcamientos disuasorios vinculados al transporte público. También plantean gestionar el estacionamiento de manera que acceder al centro en coche deje de ser, en determinadas circunstancias, la opción más cómoda frente a las alternativas existentes.

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En este contexto, Lerma considera que las zonas de bajas emisiones deben tener una función que vaya más allá de retirar de la circulación los vehículos más contaminantes. A su juicio, también deben contribuir a reducir el tráfico allí donde genera mayores impactos y a mejorar la calidad del aire y la salud de los ciudadanos.
El objetivo, señala la investigadora, no es dificultar los desplazamientos de la población, sino reducir la contaminación, el ruido y las emisiones manteniendo las posibilidades de desplazarse para trabajar, estudiar o atender las necesidades cotidianas.
El desafío, por tanto, no parece estar únicamente dentro de la ciudad. València ha ido construyendo alternativas al coche en su espacio urbano, pero buena parte de quienes entran y salen cada día de la capital siguen encontrando en el vehículo privado una opción difícil de sustituir. Mejorar esa conexión metropolitana es, para los investigadores de la UPV, uno de los pasos pendientes para consolidar el cambio de modelo.

Salvador Enguix
Periodista
Licenciado en Ciencias de la Información por la UAB y Doctor en Comunicación por la UV. Delegado en València y redactor jefe de La Vanguardia desde 1991
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