Dormir bien, vivir mejor: añadir vida a los años y no solo años a la vida

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Dormir bien, vivir mejor: añadir vida a los años y no solo años a la vida

Medicina del sueño

El cuerpo, la mente, el ánimo y la energía se reparan y se recargan durante el sueño, siempre que sea adecuado en cantidad y calidad. Los profesionales sanitarios especializados en higiene del sueño afirman que dormir bien influye toda la vida, pero más aún durante la madurez

Un descanso adecuado es fundamental para mantener el bienestar físico y mental a cualquier edad

Un descanso adecuado es fundamental para mantener el bienestar físico y mental a cualquier edad

Getty Images

Redacción

16/09/2026 05:55 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

¿Cuál es el sentido de la vida? Cada ser humano puede tener el suyo, pero seguramente todos coincidimos en aspirar a una vida larga y saludable.

El doctor Javier Albares, especialista en medicina del sueño, nos recuerda que la actividad física, una alimentación equilibrada, las relaciones sociales y un sueño reparador, son factores clave para disfrutar de un envejecimiento saludable y exitoso. Además, este especialista añade un quinto pilar que conecta, precisamente, con el sentido de la existencia: “Tener un propósito, proyectos y motivos para levantarnos cada día”.

Es fundamental dormir como nuestro cuerpo y nuestra mente necesitan, ya que un descanso adecuado influye en los demás pilares: “Cuando dormimos mal, tenemos menos energía para hacer ejercicio, elegimos peor lo que comemos, estamos más irritables, nos relacionamos peor y nuestro cerebro funciona peor”, explica Albares.

Un sueño reparador favorece la memoria, la atención, el equilibrio emocional y la salud cardiovascular

“Cuando usted duerme —detalla MedlinePlus, la Biblioteca Nacional de Medicina (NIH) del Gobierno de Estados Unidos —, las funciones de su cerebro y cuerpo siguen activas. El sueño es un proceso natural que le ayuda a su cuerpo a reponer energía, facilitar el aprendizaje, la memoria y mantenerse saludable”. A pesar de la importancia del sueño, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) advierte que “los trastornos respiratorios del sueño permanecieron infradiagnosticados, minimizados y alejados del debate sanitario y social, pese a su enorme impacto cardiovascular, metabólico, neurocognitivo y en la calidad de vida”.

Dar más vida a los años

Dormir bien aumenta las posibilidades de llegar a los años de madurez en mejores condiciones físicas y anímicas. Para el doctor Albares, “al final, el verdadero objetivo no debería ser añadir años a la vida, sino añadir vida a esos años”. Cuando hablamos de longevidad, “esa es realmente la variable que nos debería importar: no solamente cuánto vivimos, sino cómo vivimos”.

¿Por qué? ¿Qué sabe la ciencia sobre la influencia del sueño en la longevidad saludable? “Aquí debemos diferenciar entre asociación y causalidad. Dormir bien no es una “vacuna” contra las enfermedades”. Hecha esta advertencia por el doctor, la investigación y la experiencia clínica demuestran el nexo entre un sueño insuficiente o alterado con las enfermedades cardiovasculares (hipertensión arterial, ictus, entre otras), la obesidad, la diabetes tipo 2 o la depresión, entre otros.

La actividad física regular es uno de los pilares de un envejecimiento saludable
La actividad física regular es uno de los pilares de un envejecimiento saludable Getty Images

La apnea obstructiva del sueño (AOS), por ejemplo, es uno de los trastornos del sueño más frecuentes, infradiagnosticados y el riesgo de padecerla aumenta con la edad, “No diagnosticarla significa dejar durante años a una persona expuesta a fragmentación del sueño, hipoxia intermitente y una mayor carga cardiovascular”, añade el especialista.

Entonces, ¿qué sucede cuando nos cuidamos con un sueño reparador? De acuerdo con Albares, favorecemos una mejor regulación de la presión arterial, el metabolismo de la glucosa, el apetito, el sistema inmunitario y la inflamación, además del equilibrio emocional y funciones cognitivas básicas como la memoria, la atención o la capacidad de tomar decisiones.

El sueño puede aportar información clave sobre cómo envejecemos y contribuir a mejorar la prevención

Y otro aspecto especialmente relevante: la autonomía. “Si dormimos mal, podemos tener más somnolencia, peor atención y reacciones más lentas. Por eso el beneficio del sueño también se mide en algo tan cotidiano como tener energía para salir, hacer ejercicio, relacionarse, cuidar a los nietos, viajar, leer o seguir siendo independientes”.

Como sostiene la Sociedad Española del Sueño (SES), la calidad y la continuidad son fundamentales para esa capacidad restauradora del descanso a medida que avanza la edad. “El proceso de envejecimiento conlleva variaciones en la macro y microestructura del sueño. Con el paso del tiempo se observa un descenso en el tiempo total de sueño y en su eficiencia. El cambio más importante se produce en el sueño no REM, con un decremento significativo y progresivo del sueño lento profundo”.

Nunca es tarde para empezar a cuidarse

Pero no debemos entender la edad como una limitación; tan cierto es que “el envejecimiento saludable no empieza a los 65 años, sino mucho antes”, como que “nunca es demasiado tarde para empezar a dormir correctamente”.

Nuestro organismo tiene memoria de lo que hacemos durante décadas. Pero una persona de 60 o 70 años “puede mejorar sus horarios, aumentar su actividad física, tratar una apnea obstructiva del sueño (AOS) que llevaba años sin diagnosticar o corregir hábitos que fragmentaban su descanso. Y obtener beneficios reales”, añade el doctor.

Tanto la inteligencia artificial (IA) como los dispositivos wearables se merecen una mención especial por ayudar a crear una medicina del sueño más accesible, personalizada y escalable, tal y como afirma la SEPAR. “Entramos en una etapa muy interesante: durante un largo tiempo estudiamos el sueño preguntándonos cómo dormir mejor; ahora empezamos a preguntarnos qué puede contarnos el sueño sobre cómo estamos envejeciendo. Esto puede cambiar profundamente nuestra forma de entender la prevención”.

​​​Consejos para dormir (y vivir) mejor

Esta recopilación se ha elaborado con las recomendaciones del doctor Javier Albares (autor del libro La ciencia del buen dormir), publicaciones y guías de Sociedades Científicas como la SEPAR y la SES, publicaciones científicas y de la Dirección Asistencial de Adeslas. “Estamos más concienciados, pero todavía existe una enorme distancia entre saber que dormir es importante y organizar nuestra vida para poder dormir lo suficiente”, concluye el experto.

  • Observar nuestro cuerpo y mente: evitar normalizar ronquidos intensos, pausas respiratorias al dormir, movimientos anormales de noche, levantarnos agotados, el estrés crónico, quedarnos dormidos involuntariamente durante la jornada o problemas importantes de concentración.
El descanso, la actividad física y las relaciones sociales contribuyen a una mayor calidad de vida
El descanso, la actividad física y las relaciones sociales contribuyen a una mayor calidad de vida Getty Images
  • Adoptar hábitos saludables para promover una adecuada higiene del sueño:

– Exponerse a luz natural por la mañana: esto ayuda a que nuestro cerebro distinga el día de la noche.

– Actividad física regular: evitar pasar demasiadas horas sentado y realizar el ejercicio al menos 2 horas antes de acostarse.

– Mantener horarios de sueño regulares: incluso en periodos de descanso como las vacaciones o el fin de semana.

– Vigilar la duración de las siestas: no deben ser largas para facilitar el sueño nocturno.

– Cenar al menos 2 o 3 horas antes de irse a dormir; evitar el alcohol, no fumar y controlar la cafeína.

– No usar pantallas al menos 2 horas antes de irse a dormir.

– Dormir en una habitación tranquila, oscura y algo fresca.

  • Consultar con los equipos sanitarios de referencia en caso de sospechar un trastorno del sueño: “Podemos recomendar todas las rutinas del mundo, pero si una persona tiene una apnea obstructiva del sueño (AOS), primero tendremos que diagnosticarla y tratarla”, apunta Albares.

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