Por Llucia RamisPortada

Llucia Ramis

Llucia Ramis

Las Maldivas no están lejos 16/09/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

La ampliación de los aeropuertos de Barcelona, Eivi­ssa y Palma no me hace pensar en Londres Heathrow ni en París Charles de Gaulle; tampoco en Changi, la miniciudad futurista por la que pasaron casi setenta millones de pasajeros en el 2025 al llegar o irse de Singapur. Lo primero que me viene a la mente es Hulhulé, una isla ampliada varias veces sobre el océano Índico y ocupada por el principal aero­puerto de las Maldivas.

   
    Miquel A. Borràs / Efe

Cuando se construyó, los habitantes de Hulhulé se reubicaron en Malé entre los años sesenta y setenta, en zonas residenciales ganadas al mar. Al trasladarse, no solo perdían sus tierras, también parte de su cultura y espacio vital. Superando los doscientos mil habitantes en dos kilómetros cuadrados, Malé es una de las ciudades más densamente pobladas del mundo, aunque los influencers se fotografíen en paradisíacas playas vacías en otras de las mil doscientas islas que conforman las Maldivas.

En Baleares hay dieciséis turistas por residente (veinte en Eivissa, nueve en Barcelona)

Nadie recuerda que el país cuenta con más de dos mil quinientos años de vida marítima, seña de una identidad que también se va perdiendo, como pierde terreno por la crisis climática. Las ínsulas artificiales que se levantan, destinadas a zonas residenciales, ponen en peligro el ecosistema marino. En el 2025, las Maldivas recibieron 2.246.000 turistas, cuatro veces la población local. Es uno de los lugares más dependientes del turismo.

El apocalipsis era esto

Lee también

El apocalipsis era esto

Llucia Ramis

Quizá no tengamos nada que ver. Pero no puedo evitar recordar que en Baleares hay dieciséis turistas por residente (veinte en Eivissa, nueve en Barcelona). Pienso en los que van a Magaluf creyendo que van a Alicante, en la influencer andaluza que cambió euros por dólares convencida de que Ibiza está en el extranjero, en el cartel “Was auf Malle passiert, wird auf Malle beglichen” que podía leerse en Son Sant Joan, en los anuncios para invertir en vivienda nada más aterrizar en las islas, en las pistas inundadas cuando hay una dana (también en el aeropuerto de El Prat), en las emisiones que triplicarán el límite permitido para frenar el calentamiento global, en el ruido, la aberración de cargarse espacios naturales y dedicar al avión lo que debería invertirse en necesidades más urgentes, como si siguiéramos en los años ochenta y no en el siglo XXI, y no supiéramos todo lo que sabemos. Y, bueno, a lo mejor no estamos tan lejos de las Maldivas.

Fonte: Portada

Deixe um comentário

O seu endereço de email não será publicado. Campos obrigatórios marcados com *