Taramundi, la aldea de agua y hierro que inauguró en España el turismo rural

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Por Irene GonzálezPortada

Taramundi, la aldea de agua y hierro que inauguró en España el turismo rural

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Casi en el borde del Principado de Asturias, pegado a la frontera con Galicia y entre bosques de castaños y ríos trucheros, se esconde este concejo

Las casas de piedra y pizarra de la villa de Taramundi se agrupan en torno a la iglesia de San Martín.

Las casas de piedra y pizarra de la villa de Taramundi se agrupan en torno a la iglesia de San Martín.

I.González

Irene González

15/09/2026 07:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

Cuentan en Taramundi que aquí el agua nunca ha descansado. Durante siglos ha movido los mazos que estiraban el hierro, las muelas que molían el grano, los batanes que golpeaban los paños y las ruedas que afilaban las herramientas del campo. Y ese hierro trabajado a golpe de agua acabó convertido en la navaja de Taramundi, la seña de identidad de un concejo que hoy sigue viviendo de las manos de los artesanos y de sus ríos.

El concejo donde el agua trabaja

Taramundi está en el valle del río Turía y dentro de la reserva de la biosfera Río Eo, Oscos y Terras de Burón. Es un concejo asturiano diminuto, de menos de seiscientos habitantes, envuelto en bosques de castaños, robles y alisos, y con la costa sorprendentemente cerca —la playa de Las Catedrales está a poco más de media hora en coche—. La historia de Taramundi corre pareja a la de sus navajas. La tradición cuchillera se remonta al siglo XVIII, cuando la abundancia de hierro, madera y agua permitió levantar fraguas y mazos por todo el valle, aunque fue a finales del siglo XIX cuando su comercio cobró verdadera relevancia, y hoy sigue tan viva como entonces. 

Taramundi

Es un concejo diminuto, de menos de seiscientos habitantes, envuelto en bosques de castaños, robles y alisos

De hecho, Taramundi fue el primer municipio asturiano en recibir, junto a la Comarca de la Sidra, la denominación de Zona de Interés Artesanal. Por eso, la mejor manera de entender este territorio, que forma parte de la red de Pueblos Mágicos de España, es dejarse llevar por sus sendas, yendo de aldea en aldea, y de ingenio en ingenio.

La villa de los ‘ferreiros’ y la navaja más grande del mundo

La villa de Taramundi se recorre en un paseo entre casas de piedra y pizarra alrededor de la iglesia de San Martín. Y, en la vecina aldea de Pardiñas, a un kilómetro de la villa, está la Casa Museo de la Cuchillería Tradicional, abierta en 2007 por Juan Carlos Quintana, séptima generación de ferreiros. Posee maquinaria que el visitante puede manipular y una de las mejores colecciones de navajas y cuchillos de España. 

A la puerta de la Casa Museo de la Cuchillería espera la navaja más grande del mundo, de siete metros y veinte centímetros y mil quinientos kilos
A la puerta de la Casa Museo de la Cuchillería espera la navaja más grande del mundo, de siete metros y veinte centímetros y mil quinientos kilos I.González

Delante de la puerta luce, como homenaje, la navaja más grande del mundo: mide siete metros y veinte centímetros y pesa mil quinientos kilos. También se muestran las características de la navaja de Taramundi, con su hoja de acero, su mango de madera de boj o de brezo y su virola de latón, de acero o incluso de plata, y se puede asistir a demostraciones en directo de su forja. Se recomienda seguir la Ruta de los Ferreiros, que enlaza los talleres artesanos donde las navajas se siguen fabricando una a una, y la visita se completa con el Museo del Telar, porque en Taramundi también se tejió, y mucho.

Os Teixois, la aldea que funciona con agua

A cuatro kilómetros de la villa, el caserío de Os Teixois es la gran joya etnográfica de Asturias y Bien de Interés Cultural desde 2006. En esta aldea, el arroyo de Mestas mueve un mazo que servía para estirar el hierro con el que se fabricaban sartenes, braseros y aperos que luego se vendían en las ferias. Además de un molino harinero que varios vecinos compartían por turnos —el sistema que aquí llaman de quendas—, hay un batán que suavizaba a golpes los paños recién salidos del telar, una rueda de afilar y hasta una pequeña central eléctrica que se puso en marcha en 1942. Lo asombroso es que todo sigue funcionando, porque la restauración integral del conjunto comenzó en 1989 y las visitas guiadas ponen en marcha, uno a uno, todos los ingenios para que los vea el visitante.

Mazonovo, la capital del molino

A apenas cuatrocientos metros de la villa, en la confluencia de los ríos Cabreira y Turía, está el Museo de los Molinos de Mazonovo, el mayor museo de molinos de España. Reúne diecinueve, entre ellos ocho manuales, seis hidráulicos y tres pensados para los niños, todos restaurados y muchos en funcionamiento. En el Museo de los Molinos se repasa la evolución de estas máquinas que durante siglos fueron el corazón de las aldeas asturianas. Un museo que permite al visitante accionar los mecanismos y moler su propio cereal, y los más pequeños se marchan con su diploma de molinero bajo el brazo. 

Además, Mazonovo guarda una historia de ultramar: fue un indiano, Manuel López-Cancelos, quien, al regresar de Argentina en 1899, compró estos terrenos para levantar su molino y una central eléctrica que dio luz a Taramundi y a los pueblos vecinos hasta 1982. En 1998, sus nietos convirtieron este conjunto en un museo.

En Os Teixois, el arroyo de Mestas sigue moviendo el mazo, el molino y la rueda de afilar, como hace siglos
En Os Teixois, el arroyo de Mestas sigue moviendo el mazo, el molino y la rueda de afilar, como hace siglos I.González

La Ruta del Agua con cascada incluida

El itinerario que mejor resume Taramundi es la Ruta del Agua, señalizada como PR AS-17, un recorrido circular de catorce kilómetros y unas cuatro horas y media de camino. Empieza en la villa y pasa primero por Mazonovo, sigue junto al caserío de A Granda, cruza el río Turía por el puente de la Escaderna y asciende entre castaños y alisos hasta un desvío señalizado que conduce a la cascada de la Salgueira, un salto de agua de unos cincuenta metros que se desliza por una gran pared de piedra escondida en el bosque. 

La ruta continúa hasta la aldea de Esquíos, donde el Museo Etnográfico reúne una amplia colección de útiles y herramientas de la comarca, y permite acercarse a As Veigas, otro puñado de casas tradicionales, antes de bajar a Os Teixois y regresar a Taramundi.

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Irene González

La casa del cura que inventó el turismo rural

Taramundi es, además, la cuna del turismo rural español. En 1986, la antigua casa rectoral se reconvirtió en alojamiento con un nombre que no podía ser otro: La Rectoral. Este es el primer hotel rural de España. La idea no nació sola, porque detrás hubo un plan piloto para frenar el despoblamiento y un estudio del CSIC que buscaba el lugar idóneo donde ensayar los primeros núcleos de turismo rural en España, y el elegido fue Taramundi. 

Por aquel entonces, la idea sonó a locura, porque nadie entendía qué hacía un hotel en un concejo tan pequeño y tan apartado, pero aquel experimento cambió la manera de viajar por este país y convirtió a Taramundi en un modelo de desarrollo sostenible que, cuatro décadas después, sigue funcionando. Hoy, la vieja casona de piedra, asomada al valle, sigue recibiendo viajeros que buscan exactamente lo que encontraron los primeros: silencio, verdor y el rumor del agua.

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La recomendación

Hay que madrugar para caminar por la Ruta del Agua con la niebla todavía enredada en el valle y entrar en un taller de cuchillería para ver nacer una navaja. Interesante reservar hueco en la maleta para dos tesoros del concejo: una navaja artesana con el mango de boj; y el queso de Taramundi con nueces y avellanas, único en Asturias. Y, si queda tiempo, hay que subir a la aldea de Bres, con su Centro de Artesanía y la Casa del Agua, para terminar de entender por qué en este concejo todo lo mueve el agua.

Dónde dormir

La Rectoral. Taramundi. La casa rectoral del siglo XVIII que en 1986 inauguró el turismo rural en España, con muros de piedra, interiores cálidos y vistas al valle del Turía desde las habitaciones y la terraza.

Hotel Casa Paulino. Taramundi. En pleno centro de la villa, un hotel de construcción reciente que respeta la arquitectura tradicional del concejo, con apartamentos y restaurante de cocina casera.

Hotel Casa Petronila. Taramundi. En la plaza del Campo, habitaciones de aire rústico con vistas al valle del Turía y un restaurante de cocina tradicional elaborada con productos de las granjas de la zona.

Dónde comer

La mesa de Taramundi es de montaña y de río, con las truchas del Turía, los embutidos de la matanza, un pan con fama en toda la comarca y el queso de Taramundi elaborado con nueces y avellanas, que no se hace en ningún otro rincón de Asturias y marida de maravilla con la sidra.

El Mazo de Teixois.
Os Teixois. Dentro del conjunto etnográfico y junto al río, cocina asturiana casera con productos locales, perfecta para rematar la visita a los ingenios hidráulicos.

Mesón Mazonovo.
Mazonovo. En la confluencia de los ríos Cabreira y Turía, junto al museo de los molinos, platos de la comarca en un entorno que suena a agua.

Sidrería Solleiro. Taramundi. En una casa tradicional de piedra con su hórreo, sidra y cocina asturiana en un ambiente cálido y auténtico.

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Fonte: Portada

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