Pangong Tso, el lago turquesa que se disputan India y China

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Por Sergi RamisPortada

Pangong Tso, el lago turquesa que se disputan India y China

Mundo insólito

Un lago espectacular de Ladakh donde el paisaje paradisíaco convive con la presencia de soldados y las disputas territoriales de las dos potencias

El Pangong Tso tiene nada menos que una extensión de 700 km2 en el Himalaya

El Pangong Tso tiene nada menos que una extensión de 700 km2 en el Himalaya

Getty Images/iStockphoto

Sergi Ramis

14/09/2026 07:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

Aunque pueda parecer increíble a estas alturas del siglo XXI, hay no pocas zonas de la cordillera del Himalaya que siguen en disputa entre los países que se arremolinan en torno a ella. China, India y Pakistán, las tres potencias regionales, tienen mapas diferentes en los que las líneas fronterizas les otorgan territorios que sus vecinos no admiten.

En el remoto reino de Ladakh –conocido con el sobrenombre de Tíbet indio– se halla un prodigioso lago que se encuentra con la tesitura de hacer de frontera líquida entre la República Popular China y la Unión India, con tensiones militares recurrentes.

La superficie lacustre parece una invención. Se trata de una lámina de color azul turquesa (aunque la tonalidad puede mutar al azul zafiro o al verde esmeralda en función del viento y la hora del día) que se alarga como una serpiente gigantesca. Y es que el Pangong Tso tiene nada menos que una extensión de 700 km2 (una vez y media el Principado de Andorra), con 134 km de largo y cinco en su punto más ancho.

El Pangong Tso se halla a una altitud de 4.250 metros sobre el nivel del mar, lo que explica que en sus orillas no se afinquen poblaciones. Solo hay algunos sencillos restaurantes estacionales, que abren sus puertas entre mayo y septiembre, cuando las precarias carreteras de acceso quedan libres de hielo y nieve y permiten llegar a los viajeros más tenaces.

El lago es un espejo en el que se reflejan las altas montañas tibetanas
El lago es un espejo en el que se reflejan las altas montañas tibetanas Getty Images

El viaje desde la capital Ladakh, Leh, es largo y arduo, pero se puede afrontar en una sola jornada. Quien no tema a las condiciones precarias puede conseguir una habitación muy modesta en alguno de los chiringuitos de comida. No es aconsejable recurrir a la acampada, pese a lo idílico del entorno, por la situación geopolítica y las bajísimas temperaturas nocturnas.

Recorrer durante un rato la orilla del lago, un espejo en el que se reflejan las altas montañas tibetanas de color caramelo absolutamente desprovistas de vegetación, con nubes que recuerdan que en la vertiente sur himaláyica están cayendo los aguaceros del monzón, es una sensación indescriptible.

Lo onírico del paisaje no debe hacernos olvidar que se trata de un territorio en discusión. La línea fronteriza pasa por el agua, pero en algunos puntos hay escuetos pero tajantes carteles de madera en los que se informa de que no se puede avanzar más bajo el riesgo de ser tiroteado. Invisibles al ojo desentrenado, los francotiradores de ambos ejércitos se apostan en las laderas, prestos a defender lo que cada cual considera su territorio legítimo.

En la zona de Lukung la orilla dibuja una lengua que se adentra en el azul del agua, generando lo que parece una playa paradisíaca. Ante la tentación del baño, hay que recordar que el agua a esa altura es gélida y que vale más que ningún soldado confunda al bañista con un intruso acuático.

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Dicho lo cual, lo mejor es un paseo, encaramarse por las laderas para tener una visión parcial –todo el lago es inabarcable– del Pangong Tso, devorar un plato de fideos instantáneos, que es lo más sofisticado que se consigue en los puestos de comida de Merak, y regresar, disfrutando de los escalones altitudinales y consiguientes cambios de paisaje que suponen el trayecto entre el lago y Leh, que está a 3.500 metros de altitud.

Por el camino, debe pasarse obligatoriamente por el collado de montaña de Changla, a 5.360 m sobre el nivel del mar, por lo que el mareo, la jaqueca y el malestar pasajero derivados de la altitud están asegurados.

El acceso al lago Pangong Tso requiere un permiso especial que tramitan las agencias de viaje de Leh

El acceso al lago Pangong Tso requiere un permiso especial que tramitan las agencias de viaje de Leh. Los extranjeros deben ir siempre en grupos mínimos de cuatro personas y con un conductor local. El viaje toma 5 horas en cada sentido. Hay que llevar el original del pasaporte y múltiples fotocopias (20 es un número prudente). En cada control militar se quedan con una copia, y si el turista no tiene suficientes no conseguirá atravesar la barrera. 

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