Entrenar la mente como el cuerpo: “No hace falta tocar fondo para empezar a cuidar la mente”

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Por Alexis Racionero RaguéPortada

Entrenar la mente como entrenamos el cuerpo: “No hace falta tocar fondo para empezar a cuidar la mente”

Fitness emocional

El fitness emocional propone desarrollar rutinas mentales diarias para gestionar el estrés y la ansiedad antes de que llegue la crisis, igual que entrenamos el cuerpo antes de que falle el corazón

La respiración es una de las herramientas más importantes en el yoga para trabajar el equilibrio emocional. 

La respiración es una de las herramientas más importantes en el yoga para trabajar el equilibrio emocional. 

Getty Images/iStockphoto

Alexis Racionero Ragué

Alexis Racionero

12/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

El fitness emocional se está haciendo un hueco en el debate sobre nuestra salud mental. Esta tendencia que triunfa en la agenda del wellness global consiste en implementar nuevas rutinas para nuestra mente, equiparables al ejercicio físico. Es decir, en vez vez de tratar enfermedades y disfunciones de la mente una vez nos afectan, se trata de prevenir todos esos desajustes mentales, producto de la vida que llevamos. 

Desde una forma proactiva, el fitness emocional busca desarrollar habilidades para gestionar el estrés, regular las emociones, mejorar la resiliencia o prepararnos para superar momentos de crisis o adversidad. Se trata del deporte o entrenamiento para mantener nuestra mente en forma. Una gimnasia psicológica que cuenta con gyms que imparten técnicas combinadas de meditación, breathwork o coaching emocional.

Expertos como Andrés Martín, director del Instituto Esmindfulness y experto en MBSR avalan esta nueva tendencia que viene a recordarnos la importancia de mantener en forma la mente, antes de que ésta nos desborde con ansiedad, estrés o todo tipo de neurosis.

¿Crees que el fitness emocional puede ser una práctica proactiva para gestionar el estrés?

Sí, sin duda. Yo empecé a meditar hace más de treinta años, en medio de una crisis personal bastante dura, y aquello me cambió la vida. Así que sé de primera mano lo que es llegar tarde a esto. Por eso, defiendo tanto la idea de entrenar la mente antes de que haga falta, igual que entrenamos el cuerpo antes de que llegue el infarto. El fitness emocional va de eso: cultivar recursos de atención y calma cuando todavía estamos bien, para tenerlos disponibles cuando las cosas se compliquen. No se trata de vivir sin estrés, en dosis razonables incluso es útil, se trata de que el estrés no te afecte demasiado.

¿Qué podemos hacer para reducir el estrés como práctica diaria?

Empezaría por algo pequeño: unas respiraciones conscientes al levantarse, antes de coger el móvil. Una pausa entre una reunión y la siguiente. El escaneo corporal, que usamos mucho en MBSR, ayuda a eliminar tensiones que normalmente ignoramos. Y luego lo básico, que es lo que más se olvida: dormir, moverse, hacer una cosa cada vez en lugar de tres a la vez. Pero si tuviera que quedarme con una sola práctica, sería esta: aprender a meter un pequeño espacio entre lo que nos pasa y cómo reaccionamos. Ese espacio es donde está la libertad.

¿Qué piensas de los gimnasios para la mente que combinan meditación, breathwork y coaching emocional?

Me parece bien que se normalice cuidar la mente igual que cuidamos el cuerpo. Pero pediría prudencia. No todas las técnicas son iguales ni todo el mundo necesita lo mismo, y algunas prácticas de breathwork intenso pueden remover cosas que un instructor sin formación sólida no sabe manejar. Yo miraría mucho quién está detrás y qué formación tiene. Un instructor de mindfulness no es un terapeuta, y hay que saber cuándo derivar a alguien que necesita otra cosa. Prefiero pocas herramientas bien enseñadas por alguien experto que muchas cosas mezcladas sin criterio.

¿Hemos de esperar a tener una crisis para trabajar la mente?

No deberíamos, aunque en mi caso fue exactamente así: empecé por necesidad, no por prevención. Llevo treinta años pensando qué habría pasado si hubiera empezado unos años antes. Por eso ahora insisto tanto en que no hace falta tocar fondo. Cuidamos el corazón antes de que falle; podríamos cuidar la mente con la misma lógica. Al final, de eso trata el fitness emocional: no esperar a estar mal para empezar a estar mejor.

Gestión de emociones

Gestionar nuestras emociones es una de las claves de nuestro equilibrio personal. Vivimos en una sociedad muy mental que busca razones, causas y explicaciones a todo.

Así limitamos el espacio al ser que nos habita y las emociones que lo embargan.

El mundo mental trata de frenar e imponerse a las emociones. Así vamos reprimiéndolas de forma automática, hasta que se producen bloqueos que pueden llegar a enfermarnos.

Uno ha de poder permitirse las emociones, dejándolas transitar de manera fluida y natural. La base emocional pasa por encontrar el equilibrio. No es cuestión ni de que éstas nos desborden o que sean anuladas mediante una conducta de impasible frialdad.

La meditación o un pequeño espacio entre lo que nos pasa y como reaccionamos, tal y como plantea Andrés Martín, es un ejemplo de cómo evitar que la ira, el enfado o la reactividad nos posean.

La clave reside en sintonizar mente y emociones, estableciendo una buena conexión entre la inteligencia cognitiva y la emocional. Cuando la mente y el corazón se encuentran, vivimos en un estado de armonía que beneficia nuestra salud.

Francesc Miralles, especialista en desarrollo personal y autor de libros como Ikigai (2016) u Homo solver (2025), considera que lo que plantea esta nueva tendencia del fitness emocional siempre ha existido como algo necesario.

¿Crees en el fitness emocional y su práctica diaria para regular emociones, estado de ánimo y equilibrio psicológico?

Bien, estamos ante un anglicismo de nueva generación que se refiere a algo que ha existido toda la vida, como es la práctica de la espiritualidad, el autoconocimiento, el desarrollo personal o como le queramos llamar.

Son términos, igual que ahora a la meditación le llamamos mindfulness o decimos voy a hacer una call, en vez de hacer una llamada.

Lo importante es que las personas tomen conciencia de la importancia de dedicar un tiempo cada día para cuidar sus emociones o su cuerpo, y nutran su mente con productos intelectuales no agresivos. Mirando las noticias con tantas matanzas y desastres ecológicos sólo se puede estar reactivo. Es muy importante vigilar que le damos al cerebro, especialmente antes de dormir o al despertar. Mejor novelas, ensayos o documentales que ayuden al equilibrio psicológico que malas noticias.

¿Qué piensas del coaching emocional?

Existe desde hace cuatro mil años en la India. Se realizaba entre los gurús y los discípulos en comunidad del ashram. Es una tradición de autoconocimiento como proponía Ramana Maharshi, trabajando el cuerpo y el espíritu como hace el yoga desde tiempos inmemoriales.

¿Y qué piensas de las apps de seguimiento de estado de ánimo y similares?

La verdad es que desconfío mucho de todo esto porque no hay una persona detrás. Son automatismos y lo que se ha visto es que en EEUU, todas las apps de terapeutas cibernéticos han ido cerrando. Alguien con ansiedad o depresión o cualquier trastorno importante hablando con una máquina, no alcanza. Al menos en este terreno no se va a poder sustituir a la persona que acompaña, a menos que sean interacciones más banales del tipo como preparar una entrevista de trabajo o una cita amorosa. En el terreno del dolor o el sufrimiento hay muchas sutilezas a las que la IA no llega.

¿Esperamos a tener una crisis para trabajar la mente?

Las crisis nos obligan a reaccionar y a tomar medidas, a ser proactivos, pero lo ideal sería anticiparse a ella. Trabajar en nosotros mismos debería ser parte de nuestro entrenamiento diario. Si estamos mejor es menos probable que tengamos crisis. Cuando la crisis estalla y una cae en una depresión profunda, a veces no está en condiciones de poder trabajar la mente y hay que levantarla a través de la bioquímica o de otras formas.

Una persona que se cuida y que se conoce, que vigila las relaciones que establece, los contenidos que consume, está mejor preparado si llega una crisis. Es importante cuidar nuestro equilibrio mental, psicológico y emocional.

Técnicas de gestión emocional

1

Meditación: La meditación es el arte calmar las olas de la mente, principalmente desde la respiración, lenta, profunda y pausada. Es darse un espacio de silencio y recogimiento para conectar con uno mismo y eliminar el ruido que nos rodea.
Son muchas las sendas o formas de meditar, aunque la principal consiste en sentarse en postura cómoda, cerrar los ojos y ralentizar los pensamientos que nos vienen a la mente. Poner la mente en blanco es un ideal que no siempre se consigue.

2

Breathwork: práctica de desarrollo personal que interviene en el ritmo y circulación de la respiración. Trabaja sobre cómo esta alteración de la respiración afecta sobre el cuerpo y la mente. Mueve mucha energía y tiende a activarnos, aunque también puede relajarnos.

3

Coaching emocional: proceso de acompañamiento en el que un profesional nos ayuda a gestionar, transitar y reconocer nuestras emociones de forma saludable. De alguna forma, el coaching nos lleva hacia un estado deseado de bienestar emocional. No es algo inmediato sino un proceso evolutivo y continuo.

4

Yoga: práctica milenaria que trabaja el equilibrio entre cuerpo, mente, alma y emociones desde la práctica de posturas corporales que nos aportan flexibilidad, fortalez y equilibrio. Se medita en la postura que puede ser estática o en movimiento. La respiración es una de las herramientas más importantes. Mediante la práctica constante, mejoramos la capacidad pulmonar y el equilibrio emocional.

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