La obsesión con las arrugas en la madurez: “Empiezas con mil cremas y acabas con retoques”

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Por Susana Pérez de PablosPortada

Contenido solo para suscriptores “Empiezas con mil cremas y te acabas haciendo retoques estéticos, cuando la realidad es que cumplir años es irreversible”: la obsesión con el cuidado de la piel en la madurez

Longevity

El uso de cosmética y productos para subvertir el envejecimiento es común entre la población femenina sénior, según indican los expertos, potenciado por la industria cosmética y el márketing de las redes sociales

Muchas mujeres recurren a la cosmética de forma obsesiva al entrar en la madurez. 

Muchas mujeres recurren a la cosmética de forma obsesiva al entrar en la madurez. 

Getty Images/iStockphoto

Susana Pérez de Pablos

11/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

“Un día, al mirarme en el espejo, me vi mayor por primera vez en mi vida, me eché a llorar como una niña y empecé a organizar un plan para mejorar mi aspecto; tenía 56 años, me veía arruguitas y la cara caída y triste, y ha funcionado, porque una década después me veo veinte años más joven. A mí me merece la pena claramente”. Lo cuenta Ana María L. C., quien explica que tenía un plan muy variado. “Por un lado, empecé a ponerme cremas específicas de día y de noche y para cada zona de la cara y del cuerpo. También inicié un tratamiento en una clínica que me rejuvenece un poco, me levanta la cara y me hace sentir mejor conmigo misma, pero sin parecer otra persona. Reconozco que me alegra y da seguridad, aunque lo que sí es verdad es que te crea dependencia”.

El caso de esta sevillana de 66 años, según cuentan los expertos, es muy similar al de otras personas, sobre todo mujeres, que, cuando se acercan a la sesentena, caen en el círculo de los pequeños retoques estéticos. Hay muchas otras que no llegan a ello porque no quieren o porque no se lo pueden permitir económicamente, y buscan soluciones en el uso de cremas, complementos o medicamentos que se anuncian como antienvejecimiento.

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“La mayoría de las personas mantienen un autocuidado saludable; sin embargo, algunos pacientes presentan expectativas poco realistas derivadas del marketing cosmético, lo que genera frustración porque el envejecimiento es un proceso biológico irreversible”, explica Paula Casas, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y miembro del Grupo de Trabajo de Dermatología de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN). “En consulta sí vemos personas muy preocupadas por cualquier signo de envejecimiento, aunque afortunadamente no es lo más frecuente”, cuenta esta dermatóloga. Aunque apunta un aspecto preocupante: “Desde un punto de vista dermatológico observamos un fenómeno creciente denominado medicalización del envejecimiento, impulsado por redes sociales y una potente industria cosmética”.

El interrogante principal es si, a más edad, se necesitan más cremas, sérums hidratantes o tratamientos en sobres o en pastillas, como la reciente moda difundida en las redes sociales sobre tomar suplementos de colágeno. “La evidencia científica no demuestra que una rutina compleja sea superior a otra sencilla. Las guías dermatológicas coinciden en que los pilares del cuidado son la limpieza no agresiva, hidratación, fotoprotección y que solo se recomienda el uso de principios activos con eficacia demostrada cuando están indicados”, responde Casas.

A los 56 empecé a organizar un plan para mejorar mi aspecto y ahora me veo veinte años más joven; a mí me merece la pena

Ana María L. C. 

66 años

Otro problema es que, a menudo, no está claro que algunos cosméticos realmente hagan lo que prometen y no existe una evidencia científica detrás de ellos que lo demuestre. “Una crema puede mejorar hidratación, luminosidad o la apariencia de líneas finas, pero ningún cosmético sustituye un tratamiento médico ni revierte el envejecimiento biológico”, recuerda Paula Casas. “Y la legislación europea diferencia claramente entre un cosmético y un medicamento; un cosmético mejora el aspecto o mantiene la piel en buen estado, pero no puede modificar de forma significativa la estructura anatómica ni revertir el envejecimiento”, aclara esta experta.

La capacidad de las cremas cosméticas para eliminar arrugas profundas es limitada

Los datos de los estudios más independientes de la industria apuntan que “las cremas antienvejecimiento reducen la profundidad de las arrugas entre un 10% y un 20%”, como apunta, por ejemplo, el publicado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Hay que tener en cuenta que, según la normativa, las cremas cosméticas no pueden penetrar más allá de la epidermis, lo que limita su capacidad para eliminar arrugas profundas, por lo que su beneficio comprobado en estudios independientes se centra sobre todo en la hidratación constante, que aporta una sensación de piel más suave y elástica de forma temporal. Además, estos análisis también han demostrado que un precio elevado no garantiza una mayor efectividad, es decir, que es cierto que algunos productos económicos de supermercado pueden ofrecer resultados similares a los de algunas marcas de lujo.

“Empiezas poniéndote mil cremas y tomando productos a todas horas y luego te acabas haciendo retoques porque no ves el resultado esperado; es importante no perder la cabeza”, opina Laura Ruiz, madrileña, de 52 años. “La mayoría de mis amigas ya se han hecho algo de estética, pero a mí una de las cosas que me da miedo es empezar a hacerme tratamientos y luego no poder dejarlo porque, si paras, pareces muchísimo más mayor de repente”, dice Laura.

La presión por envejecer puede generar dependencia en la cosmética. 
La presión por envejecer puede generar dependencia en la cosmética.  Getty Images

El uso excesivo o sin seguimiento adecuado por parte de un especialista de productos para la piel puede, además, generar problemas médicos. Porque, con el envejecimiento, la piel puede sufrir más por culpa del uso de productos inadecuados. Casas resalta que “la barrera epidérmica del anciano presenta menor capacidad de recuperación”; por lo tanto, el uso indiscriminado de cosméticos incrementa el riesgo de ciertas enfermedades, “como dermatitis irritativa, dermatitis alérgica de contacto, una alteración del microbioma cutáneo y empeoramiento de la rosácea y la dermatitis seborreica, además de sensibilización a fragancias y conservantes; paradójicamente, el exceso de productos puede deteriorar la función barrera que se intenta proteger”.

“Empecé a darme cuenta de que las cremas ya no me hacían nada, cuando en realidad lo que me pasaba era simplemente que estaba cumpliendo años y eso es irreversible. Probé diversas marcas y cremas que eran más adecuadas para mi edad, pero no he notado casi nada radical”, explica Laura. “Es verdad que tengo la cara más hidratada, pero las arrugas, las manchas y, en general, el paso de la edad se me nota cada vez más. Y la verdad es que no sé qué haré en el futuro. De momento, me maquillo bien e intento pensar que tengo que asumir estos cambios y que, si me agobio, siempre estoy a tiempo de hacerme algo de estética, pero, por ahora, prefiero seguir cuidándome a base de cremas que me vayan bien y maquillaje”.

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El impacto de la fotoprotección

Respecto a los consejos principales, y más realistas, que se pueden dar para el cuidado de la piel a una persona de 60 o incluso 100 años, la dermatóloga Paula Casas destaca, desde la medicina basada en la evidencia, la fotoprotección diaria, la hidratación con emolientes adecuados, evitar jabones agresivos, mantener actividad física y dieta mediterránea, el abandonar el tabaco y vigilar lesiones pigmentadas o queratósicas. Pero añade una clave: “Curiosamente, la intervención con mayor impacto demostrado sobre el envejecimiento cutáneo sigue siendo la protección frente a la radiación ultravioleta”, asegura.

Tanto los expertos en dermatología como los estudios científicos apuntan al retinol como uno de los ingredientes con mayor evidencia científica, aparte de la protección que menciona la especialista. Esta sustancia estimula la producción de colágeno y mejora la textura de la piel a largo plazo, así como los antioxidantes, ya que la vitamina C y la vitamina E ayudan a neutralizar los radicales libres y aportar luminosidad.

La intervención con mayor impacto demostrado sobre el envejecimiento cutáneo sigue siendo la protección frente a la radiación ultravioleta

Paula Casas

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y miembro del Grupo de Trabajo de Dermatología de la SEMERGEN

Porque la prevención es siempre la primera medida que se debería tomar, no solo por razones estéticas, sino también médicas y, según los especialistas, se debe comenzar décadas antes de que notemos los efectos del paso del tiempo en la piel. La edad favorece, por ejemplo, “la xerosis o piel seca, el prurito senil, los eccemas, la dermatoporosis, las queratosis actínicas, el carcinoma basocelular o el carcinoma epidermoide”, enumera Casas. “Y la pérdida de función barrera aumenta además la susceptibilidad a infecciones y retrasa la cicatrización”, concluye.

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