Por Màrius Carol PañellaPortada

Màrius Carol Pañella

Màrius Carol

Consejero editorial

Eufemismos políticos

FUTUROS IMPERFECTOS

11/09/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

En política, a menudo a los ceses se los llama dimisiones, a los enfrentamientos se los califica de diferencias de criterio y los motivos para dejar los cargos se encubren con el eufemismo de “motivos personales”. A cualquier crisis se le pone la tirita de las buenas palabras para que una herida no se convierta en hemorragia: todos (el que se va y el que se queda) ponen caras de circunstancias, mientras intentan dar las menos explicaciones posibles. Lo que no quiere decir que luego no acaben contando en privado lo que realmente ha ocurrido. Casi todo se acaba sabiendo y la verdad, aunque maltratada en este tiempo que nos toca vivir, acaba imponiéndose.

La consellera Núria Parlon 
La consellera Núria Parlon  Blanca Blay / ACN

En general, uno se va de un cargo que da poder, visibilidad y un buen sueldo para evitar el desgaste, por las presiones de partido o por disputas con la cúpula. Pero el detonante pueden ser errores cometidos, diferencias ideológicas o choques con otros miembros del gabinete. Habitualmente, las dimisiones de altos cargos “por motivos personales” suenan a mala excusa para no tener que dar más explicaciones. Motivos personales también es no soportar a un superior, estar en desacuerdo con sus planteamientos o no participar en las decisiones. Pablo Casado dejó la presidencia del PP por su enfrentamiento con Isabel Díaz Ayuso, pero llegó a decir que dejó el puesto “por amor”, en este caso a su familia.

Las dimisiones de altos cargos “por motivos personales” suenan a mala excusa

En los últimos diez días han dimitido el secretario general de Interior del Govern catalán, Tomàs Carrión, y el director general de la Policía, Josep Lluís Trapero, por motivos personales. A la consellera Núria Parlon hay que agradecerle que no haya escurrido el bulto y, sin desmentir el eufemismo que acompañó la salida de sus colaboradores, no escondió que ha habido “cosas en las que no se han puesto de acuerdo”, más allá de su buena relación personal. El término cosas es otro subterfugio para no hablar de estrategias, decisiones y nombramientos.

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Más allá del descenso de delitos, existe la percepción de que queda mucho por hacer en seguridad. Manresa es la prueba del nueve de que la realidad es más compleja que la estadística. Interior no se puede permitir más dudas, ni cambios. Los retos superan a las buenas palabras.

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