El barco de vapor
Por Neus Navarro — Portada

El barco de vapor
Si tú me has entendido
10/09/2026 05:30 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Creada en 1978, la de “El barco de vapor” fue la primera colección específica de literatura infantil que se editó en España. De aquel proyecto pionero contó su primera directora que cualquier título podía llegar a vender 20.000 ejemplares al año. Y es que aquellos libros de cubierta naranja iban en danza por las aulas de la EGB, donde apilábamos los diccionarios en la mesa, forrados en papel transparente para que nos duraran más, pero también por casa, donde aún los conservo esperando que mis hijos los lean. De ellos recuerdo aquel “Los alegres viajeros”, de Marcelle Lerme-Walter, como una historia fascinante; y a doña Teresa, Carmen o Margarita siempre leyéndonos.
En aquellos años había cuentos que inventábamos, revistas de papel continuo que editábamos en Plástica, escritas a mano, fotocopiadas y hasta concursos de narración entre los compañeros de ciclo, que alguna vez gané. Eso se queda. Hay un poso que fluye entre el vapor de aquel barco que nos hacía viajar a todos en nuestra infancia y los lectores que ahora somos, o los que un día dejamos de ser. Miren si no a la reina Letizia. Te gusta o no te gusta, pero sin comprender el mundo no vamos a saber navegarlo, amigos. Y en eso la lectura tiene todo el papel.

Por eso nos martillea el resultado del informe PISA, porque confirma cuánto percibimos. Que nadie comprende, analiza. Con el titular hace marcha el pobre de pensamiento. ¿Quién llega al final de este texto? Y así vamos en el metro, saltando de vídeo en vídeo, compartiendo noticias “que me ha dicho mi primo”, comentando tonterías que no nos salvarán. No me extraña nada que digan que el nivel de lectura de los adolescentes valencianos sea “pésimo”, como calificó ayer el portavoz del Consell. Igual si amplían el espectro nos llevamos otro susto. Pero claro que se puede arreglar. Convénzase, padres, madres y tutores, de que el móvil no educa, ni la pantalla es la solución a todo. Enfréntese a sus propios fantasmas y pongan límite a la banalidad.
Convénzase también, políticos de este mundo, que sin recursos nada podremos hacer. Que se necesitan más profesores, y patios más verdes, y más bibliotecas con mejores fondos, y más animaciones lectoras y menos fiestas de quinto y tapa, que también. Cuando piden clases con menos ratios, ¿en qué cree que piensan los docentes? Muchos dicen que les llegan menores que sin pantalla no son nadie. Pero es que, sin cabezas pensantes, ¿quién nos pensará? Decían mis compañeros que, con este lastre, ojito a la sanidad y la educación del mañana porque claro, si solo te resume un texto la IA, y no te has acabado un libro… No sé, no lo veo nada bien. A veces soy pesimista, otras intuyo un futuro prometedor. Será que tengo hijos, y navego en la impotencia constante de limitar el audiovisual para convencerlos de que el texto es mucho mejor.
El sábado hay manifestación y clama de nuevo por la escuela pública. Deberíamos coger todos ese barco de vapor para pedir dinero, pero mucho y rápido, que dotara de más oportunidades las escuelas, institutos y universidades donde estudian cada día los políticos, los médicos, las ingenieras del futuro. Pero sobre todo deberíamos llevar una pancarta para que se sienten, pero ya, a pactar. Porque de cómo los eduquemos dependerá que seamos solidarios con quien cruza nadando hasta Ceuta o que sigamos quemando puentes como si nada. De eso va el libro. De nada más.

Neus Navarro
Redactora en la Comunidad Valenciana. Escribe de actualidad empresarial y sociedad. Ha trabajado en VIA Empresa y Canal 9, y fue becaria en Las Provincias. Es licenciada en Periodismo y Comunicación y tiene un Máster en Periodismo Digital
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