El Barça también empieza goleando en la Champions: 5-1 al Feyenoord
Por Anaïs Martí Herrero — Portada
El Barça también empieza goleando en la Champions: 5-1 al Feyenoord
FC Barcelona, 5- Feyenoord, 1
Los de Flick dibujan un partido muy serio con un doblete de Rapinha y goles de Adeyemi, Lamine Yamal y Gabriel Jesus

Soccer Football – UEFA Champions League – FC Barcelona v Feyenoord – Spotify Camp Nou, Barcelona, Spain – September 9, 2026 FC Barcelona’s Karim Adeyemi celebrates scoring their second goal REUTERS/Albert Gea TPX IMAGES OF THE DAY
Albert Gea / Reuters

Barcelona
09/09/2026 20:48 Actualizado 09/09/2026 21:26 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Primer día de colegio. En el de los mayores. En la Champions League, esa competición que, no hace falta decirlo, el barcelonismo quiere abrazar en la final del 6 de junio en el Metropolitano. Por si acaso, no hagan planes. Golear al inocente Feyenoord por 5-1 no será el triunfo más meritorio de la fase de liga donde, entre otros, están el PSG y el Manchester City. Pero ver al Barcelona disfrutar con el doblete de Raphinha, el gol acrobático del exótico Adeyemi, el de Lamine Yamal de falta directa con el brazalete de capitán e incluso con el de Gabriel Jesus de cabeza es para gozarlo. Esto es la Champions y el Barça pide y merece licencia para soñar.
Flick había pedido más liderazgo y más madurez para afrontar la competición de las estrellas. No es imprudente decir que ya lo tiene. Sacó ambas cualidades en el primer once europeo con Rodri, el único de esta plantilla que sabe lo que es levantar la Orejona. Junto a él, 5campeones del mundo de la talla de Cubarsí, Pedri, Olmo, Joan Garcia bajo palos y Lamine Yamal que, ayer sí, arrancó varios cánticos de la grada de animación que empieza a mimar a su futbolista más dorado. Flick, que no podía contar con el sancionado Eric, apostó por Koundé y al fin por Cancelo cuyas apariciones por dentro favorecían a Adeyemi, otro de los protagonistas de la tarde.
Se esperaban goles porque a lo bueno uno se acostumbra rápido. Ya empieza a ser tradición ver a Raphinha conseguirlo. Cuanto más llovía en el Camp Nou, el brasileño dejó sentados a dos defensores con un sutil recorte y marcó a placer. Agradeció la asistencia a Lamine y a Pedri que iniciara la jugada.
El Barça volvía a ser una apisonadora. Dos disparos de Olmo y de Koundé precedieron al gol más acrobático y delirante de la tarde. Fue tan estiloso, tan característico como su dueño: hablamos de Adeyemi. El alemán condujo en diagonal desde el sector izquierdo, no encontró oposición, siempre bien flanqueado por Christensen, otro veterano elevado por Flick. Ahora un toque con la derecha, luego con la izquierda. Adeyemi, al ritmo del afrobeat que tanto le gusta, disparó con la diestra desde fuera del área al palo largo. Imposible para Ernst. Salió el sol en el estadio mientras lo celebraba con una voltereta hacia atrás. Fue una celebración a la altura de su primer gol en el Camp Nou.
Callaron de golpe las 3.000 escandalosas voces de los seguidores del Feyenoord. Se alzaron las de los 45.500 culés valientes que lanzaron los paraguas con el disparo de Cancelo al larguero. Aquello tenía un ritmo insultante.
Entre tanto dominio el Feyenoord intentaba recuperar su solidez. Especialmente atento estaba Mika Mármol, defensa que se formó en la Masia y reconvertido a lateral zurdo, tan pendiente de Lamine Yamal (el 10 siempre corre y presiona, mensaje a Mbappé) como de ayudar a Javi López cuando el extremo intentaba llegar al área azulgrana. Fue Moussa, ese jugador que se declaró en rebeldía porque quería salir del Feyenoord, quien se plantó ante un valiente Joan Garcia.
La segunda mitad empezó igual que la primera: con otro gol de Raphinha. Es sensacional el papel del brasileño, que tan buen punto baja a buscar el balón como se infiltra entre los centrales para, al más puro estilo nueve, recoger un balón del clarividente Pedri y marcar el 3-0. Curioso, por no decir otra cosa, que ni el canario ni el brasileño figuren entre los 30 mejores en la votación del Balón de Oro.
Aun así, hubo momentos en los que el perfeccionista Flick se mostró indignado. Se había relajado el Barça cuando llegó el único gol del Feyenoord, de Nahco Ferri, que recogió el rechace de Joan Garcia tras una primera intentona de Targhallin. El colegiado lo anuló por un fuera de juego de Zechiël-
Había llegado el momento de emplear el banquillo. Que diferencia ahora. Lo mejor que tiene este Barça también se encuentra en suplentes que no lo son. Es de lujo. Entre aplausos se marcharon Raphinha y Pedri. Entró Fermín en la mediapunta y Flick quiso probar Olmo de falso nueve mientras Bernal se asentaba al lado de Rodri. Antes de irse, Raphinha le colocó el brazalete de capitán a un orgulloso Lamine en una de las imágenes de la noche. Porque, además, fue él, el portador del brazalete más joven de la historia, quien anotó el cuarto de falta directa, con un balón que se coló entre una débil barrera de cinco. Corrió hacia el banquillo y se abrazó con Raphinha. Tiene mensaje: ambos ensayan juntos siempre los lanzamientos de falta directa.
Lástima del gol de Steijn, que atacó la espalda de un destensado Koundé. Pero nadie le dio importancia. Por los 4 anteriores y porque todo va tan rápido que enseguida, llegó el estreno goleador de Gabriel Jesus. Entró y besó el santo rematando de cabeza el centro de Lamine. Ahora resulta que al Barça, ese equipo que no tenía nueve, le sobran nueves y le caen los goles de los bolsillos. Un Barça que solo sabe golear. De 5 en 5. En la Liga y ahora en la Champions.

Anaïs Martí Herrero
Redactora en deportes
Redactora de La Vanguardia desde 2018. Sigue la actualidad deportiva del FC Barcelona. Colabora en RAC1, Catalunya Ràdio y TV3. Licenciada en Periodismo por la UAB y en Publicidad y RR.PP. por la UOC
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