Bernardo Silva colorea y le sube al ánimo al Madrid antes del clásico
Por Alberto Martinez Fernandez — Portada
Bernardo Silva colorea y le sube al ánimo al Madrid antes del clásico
Real Madrid, 4 – Leipzig, 1
El portugués, titular en mediocampo, abrió el marcador y se convirtió en el arquitecto del juego de los de Mourinho, especialmente efectivo en la segunda mitad

Bernardo Silva celebra el 1-0 con el que el Real Madrid abrió la lata ante el Leipzig en el Bernabéu
JUANJO MARTIN / EFE
Madrid
21/10/2026 22:56 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
El Madrid de los zurdos fue el más diestro de lo que se lleva de curso, con Bernardo Silva y Arda Güler a los mandos e incluso goleando por delante de Mbappé y Vinícius. De sus botas nacieron, crecieron y se reprodujeron las mejores acciones ante un Leipzig que lo hizo todo para adelantarse, pero que se topó con un gigantesco Courtois, otro zurdo, el que nunca falla y siempre juega. Con esta victoria (4-1), el Madrid logra el pleno en la liguilla de la Champions y se coloca a la altura de los mejores, aunque ganase al Inter a regañadientes (2-1) y al Roma en una remontada inverosímil con tres goles en seis minutos (3-4).
No hay que ser muy avispado para detectar a vista de pájaro los problemas de fluidez en el juego del Madrid. Desmontada la pareja Tchouaméni y Valverde, los notarios de la medular, Mourinho va moviendo piezas y el Madrid lo agradece, aunque en ocasiones falte esa idea coral y haya figuras que bailen reggeaton pese a que los acordes requeridos sean de música clásica. Pero con Bernardo y Güler todo es siempre más fácil.
Juntó el Madrid ese talento por la derecha. Bernardo habrá perdido la velocidad de sus mejores años en el City y la capacidad de repetir grandes esfuerzos, pero le da dinamismo al equipo. La pide, se mueve, busca el espacio libre y pisa área siempre con peligro porque sabe detectar el momento. A los 16 minutos, tuvo el 1-0 en su bota tras una buena combinación entre Mbappé y Güler, pero no atinó. Tras el runrún inicial, especialmente con un Vinícius tímido y sin esa quinta marcha, el Madrid atornilló a un Leipzig más prudente, que solo encontró salida en la habilidad de Nusa por la izquierda.
El partido se inundó de tensión por el 0-0. Estaba cerrado y el Leipzig la tuvo en el minuto 28. Mientras Bellingham, Vinícius y Mbappé se quedaban descolgados y no replegaban, el balón le llegó a Romulo, quien se giró en el área y golpeó abajo con veneno, pero ahí estuvo la mano izquierda de Courtois para despejar a córner. Una parada que salva goles. Y partidos.

Lee también
El Madrid insiste con Negreira hasta en la Champions: “Laporta sigue pagando”
Alberto Martínez
De nuevo, el meta belga desbarató otro mano a mano del delantero tras una buena acción colectiva. Se acercaba el descanso y todo apuntaba a una notable pitada por la impotencia de un Madrid que solo lo intentó con un remate de Vinícius que despejó Vandevoordt. Pero Valverde, hasta entonces superado en defensa por Nusa, logró desplegarse en ataque, centrar a Güler y su balón mordido lo cazó Bernardo Silva para hacer el 1-0. No se podría catalogar si fue justo o injusto. Fue Madrid.
Tras el descanso, los de Mourinho se tranquilizaron y ganaron orden y criterio, como si el portugués hubiera tocado cuatro teclas sin hacer cambios. La Grada Fans RMCF sacó una pancarta (“no impunidad para Negreira”) y comenzó a cantar como el domingo ante el Sevilla, pero el resto de espectadores estaban atentos a un Madrid dominador y eficaz, que anotó el 2-0 en el minuto 52 tras un centro de Bellingham que remató Mbappé de cabeza y Güler, sobre la línea, remachó. Era el fin del partido. El Leipzig no daba señalas de vida, sin latidos sobre el Bernabéu.

Lee también
La desconocida historia de Diomande en Dubai: “Se han roto los GPS, hay que cambiarlos”
Alberto Martínez
A partir de ahí empezó otro partido, el del clásico. El Madrid se divertía a ratos mientras Vinícius fue sustituido (de nuevo, y eso que está sancionado en la Liga tres partidos más) con algún silbido, Diomande entró entre aplausos y Cucurella recibió los sonoros pitos de los alemanes: todavía colea aquella mano en los cuartos de final de la Eurocopa de 2024 entre España y Alemania. El fútbol tiene memoria muchas veces.
Entrado ya el envite en el tramo final, llegó el gol de Mbappé. El francés juega su partido. Se mueve por el campo con libertad, lo que le sacaba de quicio a Luis Enrique en el PSG, pero en el Madrid cuenta con licencia para todo. Y sus goles son un aval. Dio la asistencia a Güler y anotó el 3-0 con un remate a la escuadra desde fuera del área. A los dos minutos, el Leipzig hizo el del honor, con el Madrid ya relajado. Tidian Gomis batió por bajo a Courtois.
Y lo mejor estaba por llegar. Diomande hizo el cuarto con un espectacular remate con la derecha a la escuadra. El marfileño ha dejado atrás su timidez. Ahora es un león liberado en el Madrid de los zurdos, que, sobre todo, encuentra su hábitat en el segundo tiempo, cuando las fuerzas caen y los espacios se suceden.
Mostrar comentarios
Fonte: Portada