Brasil, las ‘midterms’ y ¿España?: tecnoligarcas y bots al servicio de Trump se abonan a la injerencia electoral
Por Andrés Gil — eldiario.es – eldiario.es

Las principales plataformas sociales son el campo de juego necesario para las campañas de desinformación y manipulación política de agentes internacionales vinculados a EEUU, Israel y los principales líderes ultras de América Latina
“Esto es lo que significa que los multimillonarios sean los propietarios de los medios de comunicación”, decía estos días el senador Bernie Sanders en X: “Meta, de Mark Zuckerberg, cerró la cuenta de No Kings durante horas en pleno apogeo de sus protestas. Meta suprimió cuentas que apoyaban al presidente de Brasil, Lula da Silva, en las recientes elecciones. TikTok, de Larry Ellison, bloqueó la publicidad de un documental que criticaba a Elon Musk”.
Y sentenciaba: “Luchad. Derrotad a la oligarquía. Defended la democracia”.
Y es que eso es lo que está en juego en estos momentos en el mundo: la propia democracia, a menudo imperfecta, incompleta y mejorable. Porque entran en juego granjas de bots, publicaciones manipuladas con inteligencia artificial, la parcialidad de los tecnoligarcas como Mark Zuckerberg, Elon Musk o Larry Ellison, que cenan cotidianamente en la Casa Blanca con Donald Trump, y los que ponen todos sus medios para contribuir a victorias electorales en América.
Estos días hemos visto cómo el PT, el partido de Lula, iba a los tribunales a denunciar que Meta estaba favoreciendo la viralidad de los posts relacionados con Flavio Bolsonaro, al tiempo que su IA se veía trabada a la hora de hacer carteles con Lula, presidente, cosa que, casualmente, no le ocurría con el candidato ultra.
Precisamente la regulación de las plataformas digitales fue uno de los primeros grandes encontronazos entre Lula y los tecnoligarcas, que han contado con un aliado fundamental en la Casa Blanca desde enero pasado. Ya Jair Bolsonaro llegó a la presidencia de Brasil en una campaña llena de contaminación, bulos y mentiras en redes sociales. Ahora, ocho años después, con la IA mucho más desarrollada y los algoritmos más perfeccionados, la situación es mucho más compleja para aquellos candidatos que no tengan afinidad con el eje Trump-tecnoligarcas, engrasado por los creadores de granjas de bots para viralizar contenidos, ya sean contra el rival o a favor del candidato.
En este caso, el ejemplo paradigmático es el de Cerimedo, aliado de Javier Milei y Javier Negre, detenido por intento de asesinato de su esposa, Nadia Beller, y actor imprescindible en las victorias recientes de todos los candidatos deseados por Trump: desde Honduras hasta Bolivia, donde el Gobierno ha detenido al Fiscal General señalado por el Departamento de Estado de EEUU, Roger Mariaca, después de que éste investigara a Cerimedo, colaborador del presidente del país, Rodrigo Paz.
Pero, claro, Cerimedo no sólo se lleva bien con los presidentes ultras latinoamericanos. También trabaja estrechamente con un experto en desinformación en redes sociales, Brad Parscale, quien sirvió a Trump nueve años desde 2011. Se desempeñó como asesor principal de datos y operaciones digitales para la campaña presidencial de Donald Trump en 2020, y ahora está en nómina del Gobierno de Israel.
Cerimedo, además, ha frecuentado al hijo mayor de Trump, Donald Jr, junto con Parscale. Y su esposa, Nadia Beller, ha asegurado que tiene conexiones con la CIA.
Cerimedo junto a Donald Trump Jr. y Brad Parscale. De espaldas, el también argentino Andy Rivas.
A la espera de lo que pase el domingo en Brasil, lo cierto es que la segunda presidencia de Trump se está caracterizando por el efecto dominó en los gobiernos latinoamericanos, cayendo uno tras otro hacia la extrema derecha, siempre con los mismos actores en cada teatro de operaciones, cada uno desde su trinchera. Pero todos alineados con Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio.
De la misma manera, Trump ha expresado sus simpatías por el húngaro Viktor Orbán, el polaco Karol Nawrocki, el británico Nigel Farage y la ultraderecha alemana AfD. Además, está señalando a Macron por las movilizaciones en Francia, contraponiendo esas protestas, a las que asocia con la migración, con su agenda ultra de cierre de fronteras. Casualmente, Parscale está tuiteando en la misma línea.
El siguiente hito son las midterms, en dos semanas, para las que ya se ha denunciado el boicoteo por parte de Meta de las cuentas de No Kings. Y luego llegan las elecciones en España, dentro de cinco, donde el Gobierno, uno de los más antagonistas del planeta con la Casa Blanca, se juega su supervivencia frente a una coalición de las derechas que incluye a los trumpistas de Vox.
El último episodio de esa ofensiva trumpista contra el Gobierno español ha sido la amenaza de gravámenes contra navíos españoles en venganza por el cierre de los puertos españoles para las escalas de mercantes con armas para Israel.
“Especialmente, tras las elecciones de mitad de mandato, existe un riesgo real de que Estados Unidos dirija su atención hacia España”, afirma Connor Mulhern, investigador experto en campañas que ha trabajado sobre las diversas conexiones en relación con Cerimedo y cómo dirigentes políticos maniobran con Meta políticamente.
Mulhern añade que “resulta extremadamente difícil rastrear estas operaciones, sobre todo porque implican el uso de bots u otras manipulaciones entre bastidores que son difíciles de detectar, pero aquí hay algunas señales”.
En este sentido Mulhern señala la difusión de más de 152.000 mensajes que el Departamento de Seguridad Nacional de EEUU tenía sobre José Luis Rodríguez Zapatero desde hace más de cinco años relacionados con el caso Plus Ultra como un ejemplo de las maniobras de la Administración Trump para dañar al Gobierno de Pedro Sánchez con la exposición de información de forma selectiva para presentar una determinada imagen.
“Yo diría que la primera parte son ataques a nivel administrativo, lo que incluye a Zapatero, pero también críticas generales al Gobierno español, incluso sobre Ceuta; eso ya se ha hecho”, prosigue Mulhern: “Quizá no se pueda expresar de forma contundente, pero sí que encaja en el patrón general de utilizar recursos estatales para respaldar a la extrema derecha. La investigación a Zapatero y la puesta en libertad de Cerimedo forman parte de una estrategia en la que, a diferencia de administraciones anteriores, que evitaban cualquier apariencia de partidismo en las elecciones nacionales, ahora dicen: ‘A la mierda, no nos importa, apoyamos a los nuestros’.
Musk ya potenció su propio algoritmo en el pasado porque se enfadó, así que no cuesta mucho imaginar que los ingenieros de Meta pudieran hacer lo propio. “Y es difícil rastrear sistemáticamente estas cosas porque, en el fondo, es muy complicado distinguir entre un tuit viral (orgánico), un tuit potenciado por bots (pagado mediante métodos turbios) o cuando alguien está manipulando el algoritmo. El Estado ya ha tomado algunas medidas, y es muy difícil distinguirlas; cualquiera de las tres cosas podría estar ocurriendo en un caso concreto, no les cuesta mucho manipular las cosas, y es casi imposible darse cuenta”, subraya Mulhern, quien recuerda que Israel ha intentado alterar las respuestas de los bots de chat para que sean más proisraelíes.
“Luchad. Derrotad a la oligarquía. Defended la democracia”, clamaba Sanders. En efecto, los gobiernos que quieran proteger su democracia necesitan regular el ecosistema de influencers pagados, bots y datos que se utilizan como armas contra los procesos democráticos, garantizando así que estos actores extranjeros no puedan intervenir con tanta facilidad. Eso sí, tendrán enfrente a Zuckerberg, Musk y la Administración Trump.
Por el camino, la encarcelación de Cerimedo no impide que actores paraestatales israelíes y estadounidenses —Parscale, Black Cube, Black Core y otros— mantengan el acceso a las mismas herramientas de marketing que hicieron más eficaz el trabajo de Cerimedo. Lo único es que necesitarán un nuevo socio local a través del cual puedan comercializar sus herramientas y defender sus intereses, constata la investigación de la IR.
Si bien Cerimedo había desarrollado una red de bots y construido una influencia real mediante un aparato de desinformación de derechas —La Derecha Diario—, su confesión reveló que la tecnología y el apoyo operativo provenientes de Estados Unidos resultaron ser mucho más eficaces que sus propios esfuerzos.
Dada la profunda integración de esta red dentro del aparato estatal estadounidense, Cerimedo es un peón de la versión más reciente de la Doctrina Monroe, dice la IR. Pero la verdadera amenaza no reside en un solo individuo, sino en el sistema que lo engendró. Un sistema que seguirá produciendo otros como él. Y que seguirá socavando la democracia si no se le pone límites.
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