“Si Rusia gana en Ucrania, continuará su expansión hacia Europa”
Por Daniel Rodríguez Caruncho — Portada
“Si Rusia gana en Ucrania, continuará su expansión hacia Europa”
Entrevista
Los escritores ucranianos Volodímir Yermólenkeno y Tetiana Ogárkova hablan de ‘La vida en el límite’, su “reportaje filosófico” sobre la vida bajo la guerra

Volodímir Yermólenko y Tetiana Ogárkova, el pasado lunes en Barcelona
Mané Espinosa / Propias

Barcelona
21/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Después de que Rusia lanzara su invasión a gran escala de Ucrania, en el 2022, Tetiana Ogárkova y Volodímir Yermolenko sintieron la necesidad de echar una mano a su país: a bordo de su furgoneta, empezaron a recorrer el territorio para repartir ayuda a civiles y militares. Aquella experiencia es la base de La vida en el límite (Libros del Asteroide, 2026), un “reportaje filosófico” –en palabras de sus autores, reputados escritores y académicos– que describe con precisión y lucidez cómo es la vida bajo la guerra. La pareja habló de esta obra con La Vanguardia el pasado lunes, coincidiendo con su paso por Barcelona.
¿Les resulta extraño estar aquí, en una ciudad como Barcelona, sin drones ni misiles?
Tetiana Ogárkova (T.O.): Cada viaje al extranjero es un cambio enorme, que se siente a nivel físico. Hay una comprensión diferente del tiempo y la distancia. Seguimos recibiendo alertas de ataques aéreos en nuestros teléfonos, pero la sensación es que estamos en otro planeta.
El subtítulo de su libro es “Ser ucraniano hoy”. ¿Qué significa eso, ser ucraniano hoy?
Volodímir Yermolenko (V.Y.): Significa vivir a pesar de la muerte. Amar a pesar del dolor. Resistir hasta el final. Valorar la vida en cada momento.
¿Qué es lo que han aprendido en sus viajes por Ucrania?
V.Y.: Que las personas no se rinden aunque estén llenas de dolor. Que la vida lucha por sí misma cuando la muerte parece haberla engullido. La vida es más frágil de lo que pensamos, pero también es más fuerte de lo que creemos. ¡Qué paradoja!
¿Y qué han descubierto de los ucranianos que no conocían?
V.Y.: Su resistencia. Una resistencia con raíces centenarias. Nuestra historia se remonta a siglos atrás, y esto se percibe en la forma en la que luchamos.
En el libro explican historias terribles. ¿Cuál les ha removido más?
T.O.: La del señor Mijaíl, de Izíum. Perdió a siete familiares en un minuto el 9 de marzo del 2022: a sus tres nietos, a su hija, a su yerno, a su esposa y a su tía. Nos impresionó su capacidad para seguir creyendo en la vida después de un sufrimiento inimaginable. Y comprendimos que a veces una persona debe luchar no solo por la vida, sino también por una muerte digna: Mijaíl luchó por un entierro digno para sus familiares.
¿Se llega a insensibilizar uno ante tanta desgracia ajena?
T.O.: Claro, cuando estamos en guerra no nos horroriza tanto cada nuevo crimen. Pero, al mismo tiempo, entendemos que es importante mantener la capacidad de empatía. Y esto es bastante fácil de hacer estando en Ucrania, donde cada noche puede ser la última. No cuesta ponerse en el lugar de la familia que acaba de perder a alguien.

Es un error pensar que la vida en Ucrania es solo sufrimiento, riesgo y lágrimas”
¿Recuerdan cómo vivieron el inicio de la gran invasión rusa?
V.Y.: Sentimos que la vida cambiaría por completo. Mucha gente nos escribió desde el extranjero, ofreciéndonos una casa, pero nunca pensamos en salir del país. Teníamos la sensación de que Kyiv no caería.
T.O.: Yo recuerdo que pensé: “Esta es la última guerra de Putin. Él se derrumbará en Ucrania”.
Ustedes viven en Brovary, en Kyiv, con sus tres hijos. ¿Alguna vez se arrepienten de no haberse marchado del país?
V.Y.: No, nunca. Temo por la vida de mis hijos, y el futuro nos juzgará al respecto, pero no podríamos vivir en el extranjero. Nos aplastaría la sensación de culpa.
T.O.: Es un gran error pensar que la vida en Ucrania es solo sufrimiento, riesgo y lágrimas. Esta es una vida también muy intensa, donde abundan la amistad, el sentido de comunidad y el amor. Esto nos mantiene unidos como país.
V.Y.: Añadiré que entre los ucranianos existe una sensación de estar dentro de la historia. Ucrania se ha convertido en un mito, en algo de lo que todo el mundo habla: influye en la política estadounidense, en la europea… Y esa sensación es muy importante.
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¿Recuerdan su vida antes de la guerra?
T.O.: Los primeros meses fantaseábamos con la victoria y con que la vida volvería a ser como antes, pero luego nos dimos cuenta de que era imposible volver atrás. Por supuesto, recordamos muy bien nuestra vida anterior, pero nuestro futuro será totalmente diferente. Y este es un estado muy extraño: no hay horizonte de futuro. Vives aquí y ahora, porque tal vez no tengas una segunda oportunidad. Por eso el presente es tan rico, tan heroico, tan mítico.
Vamos hacia cinco años de guerra. ¿Ucrania está todavía unida?
T.O.: Es muy importante recordar que estamos en guerra desde el 2014, esto a menudo se olvida. ¿Está Ucrania unida? Sí y no. Todas las sociedades están divididas, y en guerra esto se siente con mayor intensidad. En Ucrania, la principal división está entre las personas más implicadas y las menos implicadas en la resistencia. Aun así, la mayor parte de la sociedad está dispuesta a seguir luchando.
Necesitamos un cambio político, pero estamos atrapados por Putin y su guerra”
En los últimos meses, hemos visto que parte de la ciudadanía se ha movilizado contra el presidente Volodímir Zelenski. ¿Hace falta un cambio de liderazgo en Ucrania?
V.Y.: Por supuesto, eso es necesario en toda sociedad democrática. Pero para ello necesitamos que se den las condiciones adecuadas. ¿Cómo podemos celebrar elecciones si la mitad de los ciudadanos está en el extranjero, si un millón de personas está en el ejército, si Rusia está bombardeando nuestras ciudades?
T.O.: Necesitamos un cambio, pero no podemos hacerlo ahora. Estamos atrapados, pero no por Zelenski, sino por Putin y la guerra que nos ha impuesto.
EE.UU. está retirando ayuda a Ucrania. ¿Cómo ven este giro impuesto por Donald Trump?
T.O.: Este es un cambio geopolítico enorme, pero no afecta solo a Ucrania, también afecta a Europa. La idea de que EE.UU. era el socio más importante para la defensa de Europa se acabó. Es el momento de reconocer que estamos solos y que debemos defendernos. Se trata de una cuestión seria, hay que actuar con rapidez.
¿Qué puede hacer Europa para ayudar más a Ucrania?
V.Y.: Necesitamos más cooperación tecnológica, porque la guerra ha cambiado su naturaleza. Y, también apoyo económico. Europa ya nos ayuda mucho, pero debería darse cuenta de tiene que hacerlo por interés propio. El destino de Europa depende de la guerra de Ucrania: si Rusia gana, continuará su expansión hacia el territorio europeo, porque así es como funciona. Y si eso sucede, la UE se puede acabar desintegrada o fragmentada, y entonces será colonizada rápidamente por EE.UU., Rusia y China.
En el libro argumentan que Rusia se comporta como lo hace porque siempre ha gozado de impunidad. ¿El problema, pues, no es solo Putin?
T.O.: Si miras la historia de Rusia, ves que nunca ha sido una democracia. Y la idea de la agresión es algo fundamental para Rusia, que no es un Estado nación como España o Francia, sino un imperio. El último imperio del continente europeo. Rusia tiene enormes recursos, un territorio extenso, y la pregunta es: ¿qué necesitan de Ucrania? Muchos soldados han muerto por un pequeño pedazo de tierra. Porque la idea no es el territorio, sino el poder. La única solución para que Rusia se convierta en un país pacífico es fragmentar este imperio, para que de él surjan regímenes más moderados.
¿Cómo creen que terminará todo esto?
T.O.: Creemos en la victoria, estamos convencidos de que podemos ganar. Pero no solos, sino con nuestros aliados europeos. Y esta victoria no se tratará solo de Ucrania: será una victoria común para el mundo libre, para la democracia.

Daniel R. Caruncho
Periodista. Redactor de Internacional de La Vanguardia.
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