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Joaquín Luna Morales

Joaquín Luna

El niño Muñagorri 21/10/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Todos los españoles de una cierta edad podemos citar el nombre de algunas de las 858 personas asesinadas por ETA, la banda terrorista que con más crueldad y tozudez trató de cargarse la democracia. Ayer, a los quince años del fin de ETA y gracias a un magistral reportaje radiofónico de Carlos Alsina en Onda Cero, recuperé uno de esos nombres: Alberto Muñagorri.

¡Alberto Muñagorri! ¡Claro! Aquel niño de Errenteria, feudo del miedo, al que le explotó una mochila cuando tenía diez años y jugaba al fútbol con los amigos en una plaza. Nunca le pegó una patada a la mochila –como insinuaron sus verdugos, excusa miserable–, simplemente explotó, 26 de junio de 1982. Le arrancó una pierna, perdió un ojo y hasta hoy duran las secuelas, si bien vive sin odio ni afán de venganza. Memoria, sí. ¡Qué menos! Y está recogida en La mochila de Ander Izaguirre (Libros del K.O.)

Alberto Muñagorri junto al periodista Ander Izaguirre  
Alberto Muñagorri junto al periodista Ander Izaguirre   Javier Etxezarreta / Efe

¡Cuánta crueldad y fanatismo había en ETA y su entorno, vascos que atemorizaron a los suyos hasta implantar una ley del silencio inimaginable! Ni siquiera tuvieron la humanidad de pedir perdón a las víctimas colaterales, como el niño Muñagorri. ¿Quién dejó aquella mochila? Aún hoy, misterio.

Quince años del fin de ETA, los que dejaron sin pierna y ojo a un niño que jugaba a fútbol

El fin de ETA, el 20 de octubre del 2011, enorgullece a una generación de españoles que asistió perpleja al empeño de los etarras por cargarse la democracia incipiente. Quienes hablan despectivamente del “régimen del 78” ignoran –¡cuánta ignorancia!– lo que hizo ETA por devolvernos a una dictadura. No les importó matar y matar sin siquiera manifestar una duda, cual sicarios.

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ETA fue doblegada hace quince años gracias al sacrificio de muchos servidores del Estado –desde jueces “franquistas” o electos del PSOE y PP a policías y guardias civiles– y del afán de convivencia del pueblo español, hoy en horas bajas. Mataban en nombre de la patria –¿qué patria?– y mancillaron el término nacionalismo. Como catalán, siento orgullo porque –salvo cuatro iluminados de Terra Lliure, que también dejaron muertos– aquí nunca justificamos asesinar en nombre de nada.

Una nación que pudo con ETA bien merece un reconocimiento.

Joaquín Luna Morales

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Nacido en Barcelona, licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra y becado un curso en la Missouri-Columbia University, entró en ‘La Vanguardia’ en 1982, donde ha hecho casi de todo. Corresponsal en Hong Kong (1987-1993), Washington (1993-96) y París (1996 al 2000). Ha cubierto tres elecciones presidenciales en EE.UU., tres en Francia, las guerras de Kuwait, Irak, Ucrania y Gaza, los funerales de Hiro Hito, Rajiv Gandhi, Deng Xiaoping, Nixon o Hassan II, el 11-S de Nueva York, el accidente nuclear de Fukushima así como tres mundiales de fútbol y los JJ.OO de Seúl, Barcelona, Atlanta y Atenas. Redactor jefe de Internacional y actualmente articulista del diario. Ha perpetrado tres libros: ‘Menuda tropa’, ‘Esta ronda la pago yo’ y ‘Cuando de dejan’.

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