Por Fernando Hernández Valls — Portada

Fernando Hernández Valls

Fernando H. Valls

Europa en llamas, España a lo suyo

EL PATIO DIGITAL

21/10/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Francia, Alemania e Italia son ya el elefante en la habitación de una Europa desnortada. El mundo está cambiando a marchas aceleradas y el Viejo Continente que hemos conocido hasta hace muy poco quizá no vuelva a existir en mucho tiempo. Las revueltas callejeras no son un hecho aislado, son la erupción de un volcán que llevaba tiempo haciendo temblar la tierra. Y España vota en cinco semanas.

Restos de las violentas protestas en Francia 
Restos de las violentas protestas en Francia  MOHAMMED BADRA / EFE

Los jóvenes y las clases medias llevan tiempo advirtiendo que algo no funciona. Hay toda una generación que viene quejándose, desde después de la pandemia con una mayor claridad, de que esforzarse, formarse, trabajar e intentar progresar no es sinónimo de alcanzar un futuro mejor. Las sociedades occidentales asisten en directo a conocer a la primera generación que, sin una guerra en suelo europeo, vivirá peor que sus padres. El problema está claro: la economía doméstica está “petada”, que diría Ester Muñoz (el cabreo en Génova aún resuena), y las desigualdades crecen.

La generación nihilista no se enfrenta solo a un problema de vivienda, que también. Es un problema de poder adquisitivo, de precios, de oportunidades, de progresión vital, de futuro. El ascensor social no funciona y nadie lo repara. Se oyen promesas, pero ni Trump está cumpliendo con lo que prometió. Antes un taxista o un frutero podían tener una familia, comprar un piso, pagarlo y, con el tiempo, progresar. Lograr esa trayectoria hoy es sumamente más complicado.

La avería en el ascensor social está detrás de los disturbios en Francia. Hay ira, cólera, malestar acumulado. Las redes sociales llevan varios días radiando todo en directo. A golpe de post vemos cómo la explosión social arrasa con el mobiliario urbano, ataca sin miramientos a las fuerzas de seguridad, saquea comercios y quema la alcaldía de Limoges. Son escenas lamentables y condenables. La derecha culpa a la izquierda, creyendo que con eso es suficiente. No se dan cuenta de que la generación Z y las posteriores son en este momento una bomba de relojería social.

Mientras tanto en España estamos a otra cosa. Aquí se está hablando más del beso de Pedro Sánchez y Begoña Gómez que de un continente en llamas. Que si es impostado, que si todo estaba planificado, que si es falso, que si esto es peronismo puro… Los españolitos no defraudamos. Los Pirineos parecen, de momento, ejercer de muro de contención. Pero, ¿hasta cuándo? La caldera también está muy caliente a este lado y el chivato social no para de pitar. Hay una huelga general convocada y los acampados en la Puerta del Sol resisten.

España vota en cinco semanas tras hacerlo Brasil, Israel y Estados Unidos. Veamos qué sale de la cita con las urnas estatal (benditos demóscopos que no se ponen ni de acuerdo a la hora de interpretar el CIS), pero una de las noticias de la noche del 29-N puede ser el ascenso de Vox. El clima social en España parece hoy distinto al de Francia, pero bajo el radar hay alguna cuestión en común: el malestar de esa generación que no va a progresar como le habían contado. Ahí es también donde pesca la extrema derecha con la inestimable ayuda de los algoritmos.

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Prometer en la oposición es sencillo, gobernar es otra cosa. Ninguno de los dirigentes del clan de los patriotas que ha gobernado puede ocultar lo difícil que es dirigir una nación en tiempos de inflación y pérdida de poder adquisitivo. Trump, Meloni, Milei… Cuidado con prometer y prometer, y luego no cumplir.

Sin auténticas oportunidades de progreso la sociedad va a seguir enfadada y dispuesta a protestar. En Sol, en los Campos Elíseos o en la plaza del Duomo de Milán. El sistema tiene las costuras demasiado tensas y en algunos sitios están estallando. Recoserlo en este periodo de excesivo poder tecnológico no va a ser una tarea fácil. No hay más ciego que el que no quiere ver. La clave es que el Estado de bienestar no se convierta en el estado del malestar.

Fernando Hernández Valls

Fernando H. Valls

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Redactor de la sección de Economía de La Vanguardia en la redacción de Madrid. Autor del libro ‘El año que vivimos sin Gobierno’ (Libros.com) y colaborador de varios programas de televisión y radio.

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