Alejandro Palomas: “Las relaciones abuelo-nieto funcionan; el mayor se permite volver a ser niño”

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Por Lara Gómez Ruiz — Portada

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Nunca es fácil para un niño entender la separación de sus padres. Tampoco lo suele ser para el propio adulto. Pero, a sus siete años, Mika no entiende por qué todos parecen haberse puesto de acuerdo para alterar la normalidad. La suya, al menos. Tener de un día para otro dos casas y que su madre le tenga que dar el beso de buenas noches por videollamada. Su abuelo Tadeo es el único que parece entenderla de verdad, es por eso que pide a su padre que, por favor, vayan a vivir con él, y con su perro Rolo. Pedro, su progenitor, acaba cediendo por el bien de la niña, y el de todos, y se mudan con él. Allí todo parece tener otro ritmo, otro cariz. Su abuelo le propone un trato: convertir el campo en un bosque. Plantar árboles, rodearse de verde… Mika renace y, con ella, todo su alrededor.

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Fonte: Portada

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