Por Xavier Ayén Pasamonte — Portada

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Pocos autores se asocian tanto a un territorio como Dolores Redondo al valle navarro del Baztan, escenario de la trilogía que la catapultó desde el primer título (El guardián invisible, 2012) a lo más alto de las listas de ventas. No solo ha generado rutas turísticas, aumentado las visitas a la zona, revitalizado la oferta gastronómica (especialmente de los dulces que aparecen en sus obras) y hecho que se rodaran varias películas –sobre todo, las tres que adaptan sus libros– sino que puso de moda la mitología vascona, con seres como el Basajaun o “señor del bosque”, una criatura protectora y peluda, de dos metros y medio, que vive oculto y solo aparece cuando se puede romper el equilibrio: avisando con silbidos a los pastores cuando llega un depredador, o si viene una tormenta. Los vendedores de souvenirs le están especialmente agradecidos. Ella misma vive en un pueblecito de la zona de 8.000 habitantes.

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Fonte: Portada

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