Han Kang, una premio Nobel que reflexiona sobre su escritura y la forma de cultivar su jardín
Por Cristina Ros — eldiario.es – Cultura

La autora surcoreana publica ‘La luz y el hilo’, un compendio de textos de no ficción en los que aborda las preguntas que alimentan su literatura y un diario de jardinería en el que cultivar la tierra se convierte en otra forma de explorar la vida
Han Kang utiliza la violencia de la tinta y la sangre contra el trauma
Cuando en 2024 recibió el Premio Nobel de Literatura, Han Kang (Guangju, 1970) se convirtió en una de las galardonadas más enigmáticas del panorama literario. No solo porque por aquel entonces apenas se habían traducido unos pocos libros suyos; tampoco por la distancia sociocultural entre su país, Corea del Sur, y Occidente. Se trataba de una barrera mucho más íntima: Han Kang no es una autora que se prodigue en entrevistas ni apariciones públicas, ni suele hablar de sí misma (al menos de forma abierta) en su obra.
También hay que tener en cuenta que el reconocimiento internacional le llegó, más que tarde, a destiempo: había publicado La vegetariana, su gran éxito, en 2007, pero no fue hasta casi diez años más tarde, en 2016, cuando la traducción al inglés obtuvo el Premio Booker Internacional, que propició numerosas traducciones alrededor del globo. Ella ya se encontraba en otro punto de su carrera y de su vida cuando el público —el extranjero, pero también el coreano, porque durante un tiempo no contó con el beneplácito de sus compatriotas— descubrió con fascinación aquella demostración de genio de su juventud.
Sea como sea, lo cierto es que la imagen de Han Kang se limitaba a esa maravilla de la narración experimental estremecedora que es La vegetariana, y a aproximaciones a las consecuencias de los traumas políticos en títulos como Actos humanos (2014). Una narrativa, por lo tanto, marcada por la violencia humana en sus múltiples encarnaciones, con la excepción, quizá, de Blanco (2016), un texto breve y poético, más personal, en el que enlaza pequeñas meditaciones a partir de la muerte de su hermana mayor, a los dos meses, una pérdida que marcó a su familia y por ende a ella; este libro es, en cierto modo, la demostración de que su prosa también puede ser luminosa.

Lo bueno del siempre controvertido Premio Nobel es que, al menos, genera un aluvión de traducciones, y Han Kang no está siendo una excepción. Tras recuperar las novelas Imposible decir adiós (2021) y Tinta y sangre (2010), el libro de poemas Guardé el anochecer en un cajón (2013) y el cuento infantil Hada del trueno, hada del relámpago (2007), llega a las librerías La luz y el hilo (2025), un compendio de textos de no ficción entre los que se cuentan sus primeros escritos tras recibir el galardón.
En las primeras páginas encontramos cavilaciones de Han Kang en torno a su escritura, algo parecido a lo que hace Annie Ernaux en sus diarios, solo que sin recrearse tanto en sus vivencias personales. Recuerda la génesis de algunas de sus obras más importantes, de La vegetariana a Imposible decir adiós, y cómo algunas preguntas clave espolearon su proceso creativo: “¿Por qué el mundo es tan violento y doloroso? ¿Y cómo es posible que aun así sea tan bello?”.
El amor y la violencia, pilares fundamentales
El amor y la violencia son dos pilares de su universo narrativo, aunque eso es algo de lo que ella misma ha ido tomando conciencia con el tiempo. No es una autora que lo tenga todo claro antes de sentarse a escribir, sino que, más bien, se toma cada nuevo proyecto como una búsqueda, una búsqueda que a su vez la salva a sí misma de la angustia de la existencia terrenal: “Lo que me impulsó a la vida fue simplemente el acto de escribir”. Y es que escribir, ahondar en una investigación, es una forma de mantenerse en pie.
Como punto de partida de estos apuntes, Han Kang vuelve sobre dos preguntas que encontró en un diario infantil; unas frases en apariencia inocentes que, sin embargo, se han revelado casi proféticas de su concepción del hecho literario, de su acercamiento a la vida y por extensión a la literatura: “¿Dónde está el amor? Dentro de mi pecho palpitante” y “¿Qué es el amor? El hilo dorado que une nuestros corazones”.
Esta obsesión por el sentido del amor puede chocar en una autora que escribe de manera tan cruda sobre la violencia social y política, la guerra, el trauma. Ella misma medita al respecto, para concluir que el dolor y el amor no dejan de ser dos caras de una moneda, que al escribir sobre las ruinas y las heridas incurables evoca al mismo tiempo un latido interior —una esperanza— que lucha por abrirse camino, por resistir a pesar de todo.
La escritora Han Kang firma libros durante la diada de Sant Jordi
Sus fuentes de inspiración van desde los sueños a los hallazgos históricos que la han obsesionado durante décadas, sin olvidar la importancia de los paseos por esa naturaleza en ocasiones árida que tanto se respira en obras como Imposible decir adiós. El libro recoge asimismo algunos poemas, una forma de canalización más breve e inmediata de sus desasosiegos. Termina sus reflexiones con una mirada a su próxima novela: “¿No debería escribir sobre las cosas que hablan de la vida mientras tenga vida?”.
Cultivar un jardín, cultivar las palabras
Cerca de la mitad de La luz y el hilo recoge las páginas de un diario de jardinería escrito entre 2021 y 2023, en el que la autora narra la evolución del modesto jardín que empezó a cultivar en su último hogar. De los consejos de un jardinero experto sobre los cultivos más adecuados o el truco de utilizar un espejo para aprovechar mejor la luz del sol a los minúsculos descubrimientos cotidianos estación tras estación, la maravilla de observar cómo la naturaleza tiene sus ciclos y, a la vez, es asombrosa, deslumbrante.
Son muchos los escritores que a lo largo de la historia han desarrollado esta afición. De Emily Dickinson a Antonio Muñoz Molina, hay algo en el trabajo con las manos en la tierra que conecta al autor con la materia viva y robustece una actividad tan intelectual como la escritura. El trabajo de mantener un huerto o un jardín tiene paralelismos con la escritura: ambos son oficios que requieren paciencia, pero constancia; ambos necesitan partir de una mirada asombrada, para advertir los cambios en las plantas y para contar el mundo desde una perspectiva reveladora, única; y ambos son hábitos humildes, gestos no destinados a la productividad, que no dependen de tecnologías complejas y que a lo largo de los siglos no han cambiado más que en lo superficial.
Han Kang posa en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB)
Y, para autores como Han Kang, el jardín, el hecho de aprender a estar en armonía con la naturaleza, constituye una inspiración poética: “Pero incluso en esta casa introvertida, hay un lado abierto al exterior: el cielo del patio. Me quedé mirando durante un largo rato la nieve que caía de allí arriba”. El jardín como espacio de sosiego, de conexión con lo vivo, de expansión de sí misma; ni más ni menos que lo mismo que la literatura.
La luz y el hilo, que está traducido por Sunme Yoon, su traductora habitual, forma parte del nuevo proyecto de Penguin Random House: Láurea, una colección de textos breves, tanto inéditos como ya publicados, firmados por escritores “laureados” con el Nobel. La intención es que sirva tanto como primera toma de contacto con estos autores como, para quien ya los haya leído, una vía para profundizar en ellos o redescubrirlos desde otra perspectiva. Los primeros siete títulos incluyen además a Albert Camus, Doris Lessing, José Saramago, Mario Vargas Llosa, J.M. Coetzee y Svetlana Alexiévich.
La crisis de la atención sin duda influye en esta proliferación de líneas de publicaciones breves que se está viviendo en los últimos años, como los Nuevos Cuadernos Anagrama o las colecciones en pequeño formato de editoriales como Libros del Asteroide, Nórdica o Tránsito. Más allá de la oportunidad de negocio, ojalá iniciativas como Láurea vayan más allá de la anécdota y despierten de verdad la curiosidad por continuar leyendo.
Fonte: eldiario.es – Cultura